En febrero empezamos con los escapes y a día de hoy, cuando se producen, son XXL. ¡Yo misma me sorprendo al comprobar cuántos meses llevamos así, cambiando pañales a un ritmo poco menos que de recién nacido!. Si no recuerdo mal, en ambas entradas fueron varios los comentarios que me recomendaron ir presentándole a mi hijo el orinal, como mejor manera de combatir esas meadas tipo adulto que ningún pañal medio lleno podría contener.

A esto le sumo signos que indican que va estando preparado:

- Desde hace unos pocos meses el niño es consciente de la caca, nombrándola, y muchas veces anticipándola. Es habitual que diga “caca” y a continuación esta aparezca o bien que se tire unos cuantos pedos mortíferos, de los que evidencian que, desde luego, ganas no le faltan.

- De la siesta se suele levantar prácticamente seco y muchas mañanas, si ha dormido profundamente, ocurre igual. Sin embargo, las noches que duerme mal sí que hace pis, sin parar, y por eso el súper desbordamiento suele ocurrir a primera hora de la mañana, por colapso del pobre pañal.

- Algunas veces muestra incomodidad con el pañal, tirando como si se lo quisiera arrancar, y algunas veces se toca la colita y dice “cola“, probablemente coincidiendo con hacer pis.

- Que sube y baja escaleras mucho mejor, muchas veces ya se atreve a hacerlo sin ningún apoyo e incluso alguna vez le he visto alternar los pies.

Después de rumiar la idea, el viernes pasado decidí comentarle el tema a M., quien me dijo básicamente lo que yo ya sabía. Que era pronto (21 meses tiene) pero que algunos niños abandonaban el pañal de manera voluntaria a los dos años o incluso antes y que siempre y cuando yo no le forzara, no le parecía mal que probara a ver. Me recomendó mejor reductor de WC que orinal, comprar algunos cuentos para explicarle cómo funciona el tema, dejarle que se hiciera pis encima a ver qué impresión le causaba y, sobre todo y ante todo, no presionar ni forzar ni regañar ni nada por el estilo.

No sé si es porque ya he fracasado en las operaciones retirada del biberón y cepillado de dientes, reconozco que la operación pañal o, más bien, la operación presentación del orinal me daba un poco de pereza. Pero no quiero que por vaga quede sin hacer una introducción que puede que sea positiva y nos de una sorpresa.

El sábado compramos un orinal (de los más sencillos, siguiendo vuestra recomendación) y un reductor de WC. El reductor ha tenido poco éxito, no acaba de encajar bien en la taza y se mueve un poco. El niño no paraba de balancearse adelante y atrás cuando le senté en él y dos veces se fue para delante, donde afortunadamente estaba yo, así que de momento creo que usaremos primero el orinal.

Como se puede observar, no cubre del todo el hueco, por lo que queda inestable.

Le compré también unos calzoncillos, ¡qué monada, qué pequeñitos!. Ayer cuando los lavaba pensé: “Dentro de poco, menos de lo que me imagino, mi niño irá con estos mini-calzoncillos. Qué paso tan importante para mi hombrecito“. Y hoy cuando se los he puesto, ¡ay mi niño, me lo como!.

En el fin de semana le sentamos únicamente antes del baño, sin éxito. Tampoco hemos conseguido pillar la caca a tiempo.

Sin embargo, esta tarde, al despertarse de la siesta, vi claramente que iba a hacer pis.

Rápidamente nos fuimos al orinal y al WC respectivamente, le quité el pañal y nos sentamos. En cuanto yo empecé a hacer pis, él empezó a hacer lo mismo, encantado de la vida. Se reía y decía “cola” y “pipiiiii” con una gran sonrisa. ¡Qué subidón me dió!. ¡Qué alegría llamar a todo el mundo para contárselo!.

Lo que menos le gusta al nene es que le cuesta levantarse del orinal por lo bajo que está.

El resto de la tarde: un pis en el sofá y otro en el orinal. Yo creo que no está mal.

A las 20.15h bajamos a la calle, al parque, y le puse de nuevo el pañal… Ya sé que se suele decir que cuando quitas el pañal es mejor no volvérselo a poner pero sabía que en algún momento (más bien inminente) iba a hacer pis de nuevo y se iba a empapar. No conseguí que hiciera antes de salir, hacía más de una hora que no hacía y además se había bebido un vaso entero de agua. Efectivamente, al subir de la calle estaba bastante mojado el pañal.

Reconozco que tengo muchas dudas. Más de las que me imaginaba, sobre todo porque esto me lo había planteado únicamente como una introducción y no como algo definitivo. Pero también es cierto que me he llevado una gran sorpresa esta tarde, no me imaginaba si quiera que iba a conseguir que hiciera un pisecillo dentro. No sé si ahora la cosa se complica, porque ya que hemos empezado bien, lo suyo es seguir probando, ¿no?. Quiero comprar pañales de esos que se suben y se bajan y mientras estemos en casa llevará solamente calzoncillo… Salvo que haya tantos escapes que yo vea claramente que no está preparado. Pero, anda que si finalmente retiramos el pañal, ¡sería un sorpresón!.

Sé que una baza importante en estas cosas suele ser explicarle al niño que dejar el pañal es de niños mayores. Nosotros no contamos con ella, el niño es pequeño y no entiende ni por asomo lo que es ser mayor, como es lógico, así que creo que el camino ahora mismo tiene que ir más por motivarle positivamente cada vez que lo haga en su sitio. De momento parece que le ha gustado.

No sé si sonará un tanto extraño, pero quisiera disfrutar de la retirada del pañal. Me parece que es un gran hito en la maduración de un niño-bebé y quiero grabármelo bien en la mente, disfrutarlo al máximo, que sé muy bien cómo son estas cosas y al final sólo nos quedan unos recuerdos lejanos. ¡Es ahora y me cuesta recordar cómo era con un año menos!.

Seguiré informando de las novedades (¡y cualquier consejo será bienvenido!).