¡Qué mala fama tenemos los hijos únicos!. ¡Mira que nos gustan los clichés!. Y es que el argumento de que, por narices, tienes que tener otro hijo para que el primero no sea hijo único lo tengo más que oído. Alguno se queda un poco cortado cuando le digo que aquí estoy yo que no he tenido hermanos y he salido muy normalita… aunque, claro, normalita, lo que se dice normalita, no he salido, pero no creo que en eso haya influido el no tener hermanos.
¿Egoístas?. ¡Me parto!. Sin pensarlo mucho, podría nombrar al menos cuatro o cinco personas que conozco que son profundamente egoístas y tienen hermanos. El aprender a compartir, la empatía hacia los demás, la solidaridad son cosas que se enseñan y se sienten.
¿Niños mimados?. Ja-ja. Niños mimados hay en todas partes, sobre todo, dicho sea de paso, niñas mimadas. Que unos padres consientan todo tipo de actitudes y le compren al niño todos sus caprichos no depende de que tengan un hijo o varios, eso depende del tipo de familia y de valores que se inculquen. A mi me compraban lo que les parecía oportuno, ni mucho ni poco. Muchas cosas que conseguí durante mi infancia las conseguí con mucha perseverancia y esfuerzo, como cualquier otro niño. Por otro lado, me llevaba unas broncas tremendas y siempre que se rompía algo era culpa mía aunque no supiera ni de qué estábamos hablando.
¿Raritos?. No me tengo que ir muy lejos para desmontar el argumento: mi marido es muy raro y no es hijo único. Otra chorrada.
¿Maniáticos del orden?. Puede ser. Pero, puestos a elegir, me parece mucho mejor que te guste tener tus cosas recogidas y ordenadas y no todo tirado de cualquier manera. Las conductas extremas nunca son buenas.
¿Tímidos? ¿Introvertidos?. Me temo que no. De hecho, todos los hijos únicos que conozco somos bastante echaos pa’lante.
¿Sobreprotegidos?. Yo he estado muy protegida, pero no porque haya sido hija única sino porque mis padres han sido así. Conozco a muchísimas chicas (sobre todo chicas) que han sufrido la sobreprotección de sus padres hasta el mismo momento que se han casado (incluso después también) teniendo más hermanos/as.
Yo no estoy ni contenta ni descontenta con ser hija única. Creo que hubiera estado bien tener un hermano (varón) porque me gustaría sentirme más acompañada en el mundo, es cierto que a veces sí que me asalta una cierta sensación de soledad. Pero luego veo lo que se cuece entre muchos hermanos y se me quitan las ganas completamente. A veces es mejor solo que mal acompañado. 
¿Cosas positivas?. Algunas ha habido, sí, básicamente:
- Ser una persona independiente, que sabe sacarse las castañas del fuego sin ayuda. Aunque esto a veces es un inconveniente porque me he acostumbrado a no depender de nadie y rara vez pido ayuda.
- Muy apañá: desde bien pequeñita cocinaba, limpiaba, fregaba, recogía mi habitación, ponía y tendía lavadoras, hacía recados, me solucionaba mis problemas sin necesidad de secretaría como le ocurre a mi churri, etc.
- Grandes dosis de psicología para conducir a los padres, sin tener la ayuda de nadie que te apoye.
- Mucha vida interior. Pasar mucho tiempo sola ha hecho que tenga unas parrafadas conmigo misma de lo más productivas.
Tengo la impresión de que unos cardan la lana y otros crían la fama. ¿Qué os parece?.