En unos días Bebé cumple un año.

Mi bebé, aquel que anoche apretaba fuerte piel con piel como aquel día hace casi un año, tan tierno, tan bichejo que ya corre por la casa abriendo todos los armarios, mi bebé con olor a leche y galletas cumple un añito.

Un año de amor, que me aferra a la vida, que lo cura todo.

Un año como mamá de dos.

Un año de lactancia.

Un año de porteo.

Un año de puerperio, de encuentro conmigo misma, de renovación.

Por muchos motivos (de los que aquí no he hablado), ha sido un año complicado, duro, feo, muy amargo.

Ahora que veo volver la primavera, la misma que me trajo a Bebé, pienso que es posible que la vida nos vuelva a sonreír.