Autor: Mamá (contra) corriente

Los "saltos" de aprendizaje

Antes de tener a mi hijo no había tenido contacto ninguno con bebés. Tenemos un par de parejas de amigos con hijos, pero no hemos vivido su fase bebé. Y en la familia somos los primeros. Así que ni idea de nada relacionado con lactantes, ni siquiera de las cosas más básicas. Si me hubieran preguntado cómo van progresando los bebés, si de forma paulatina o a saltos, hubiera dicho que de forma paulatina. Y me hubiera equivocado. Hasta el momento hemos vivido dos grandes saltos. El primero, a las seis semanas de vida. El bebé pasivo, muy exigente y poco comunicativo se convirtió, de la noche a la mañana, en una pequeña personita que sonreía a su papis, lloraba menos, tenía algo más de paciencia y lograba hacerse entender de una manera más eficiente. El segundo salto lo estamos viviendo ahora y es absolutamente asombroso: Un buen día, a finales del mes de diciembre, cuando aún no había cumplido los tres meses, me lo encontré una mañana temprano despierto en su cunita, callado, jugando tranquilamente con la espiral que tiene colocada a su izquierda. Palmoteando las cositas que cuelgan e incluso cogiéndolas con su mano izquierda. Este fue el primer paso y un cambio radical; de no ser capaz siquiera de abrir el puño, pasar a sostener algo durante unos cuantos segundos e incluso agitarlo. Esta mañana, con...

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Las distintas teorías de los pediatras

Me contaba hace ya un tiempo una amiga-madre que cada vez que iba al pediatra había un profesional distinto, con un criterio distinto y que ella estaba ya mareada. Nos suele pasar a todos que cuando vas a un especialista de forma habitual, como puede ser el médico de cabecera, el obstetra durante el embarazo o el pediatra, esperas que sea siempre la misma persona, porque la relación de confianza es algo importante. Pero, al margen de esa pseudo-complicidad que sería ideal establecer con el pediatra, que al fin y al cabo va a ver crecer a tu hijo, también es importante tener una uniformidad de criterios. Como no soy médico, no comprendo cómo puede haber tantas diferencias de criterio entre unos y otros. Me comentaba esta madre que su caballo de batalla era la introducción de los alimentos. Cada vez que iba, el profesional de turno “la echaba la bronca” por no haber introducido ya tal alimento o por haberlo introducido demasiado pronto. La paciencia de esta madre estaba ya tocando a su fin. A nosotros nos tocó revisión ayer, la de los tres meses (en realidad tiene ya 14 semanas). Y la pediatra oficial debía estar de vacaciones, por lo que nos tocó otra. Maja también, pero claro, distinta de la otra. Y entre unas cosas y otras, resulta que: Se extrañó de que no le eche...

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Mi asma y mi embarazo

Antes de nada, muchísimas gracias por los comentarios que me dejasteis ayer para animarme, os lo agradezco un montón…   Mi asma intrínseco Me diagnosticaron asma a los 12 años, aunque recuerdo que los síntomas venían de antes. A los 4 años tuve “síndrome nefrótico“, que remitió solo a los 10. Desde entonces he tenido lo que se llama “una delicada salud de hierro“.     Soy la típica persona que coge cualquier virus que sobrevuele mi entorno y he tenido y tengo un montón de achaques, ninguno trascendental (toquemos madera), por lo que tengo toda la intención de...

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Insomnio

Cualquiera pensaría que una persona que está cansada se duerme nada más tocar la almohada, pero a mi no me pasa. Da igual que me haya levantado tres veces la noche anterior y haya estado despierta una hora cada vez, que me haya quedado definitivamente despierta a las 8 de la mañana y que haya estado todo el día trajinando para arriba y para abajo hasta las 24h. Llega la hora de meterse en la cama y yo estoy destrozada pero como una moto. Se supone que el insomnio es uno de los primeros síntomas de la depresión postparto,...

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La maternidad no es sexy

Con ocasión de estas fiestas navideñas he tenido la ocasión de volver a escuchar, de boca de una mujer embarazada, una frase que detesto: “las embarazadas también somos sexys”. Esta entrada guarda mucha relación con lo que expuse el otro día en no quiero ser una tía buena. Soy consciente de que la formulación correcta de la frase es: “una mujer embarazada no tiene por qué dejar de ser atractiva, de cuidarse y sentirse bien consigo misma”, algo con lo que estoy de acuerdo.  Pero como vivimos en una sociedad en la que hemos sexualizado absolutamente todo, una formulación más “normal” no tiene cabida si queremos ser “modernas”, “desinhibidas” y “progres”. El sexo envuelve todo lo que nos rodea: la publicidad de los perfumes (cualquier publicidad, para ser más exactos), el telediario, las noticias de la prensa rosa y no tan rosa, el reconocimiento social de quien tiene mucho éxito en sus relaciones sentimentales, la ropa.. Yo no resulto moderna ni progre ni “in” sino más bien carca y aburrida porque me independicé con mi pareja con 24 años recién cumplidos y he tenido un hijo con 27. Porque lo “in”, lo aceptado socialmente, es tener un follamigo (palabra sacada de GH11), salir de fiesta jueves, viernes, sábado y domingo (enrollándote cada día con un@, faltaría más), vivir con tus padres hasta los 35 y entonces, sólo entonces, casarte,...

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