Autor: Mamá (contra) corriente

Consejos absurdos.

En el tema de la maternidad se hacen muchas afirmaciones que no comparto en absoluto. Ya os iré comentado algunas. Hoy me apetece comentar un consejo que he leído cientos de veces en revistas, blogs divulgativos y libros y que cada vez que lo leo no dejo de asombrarme, por lo absurdo que me parece. “Cuando tu hijo duerma, no aproveches para hacer las cosas de la casa: descansa tu también”. Quizá me parece absurdo el consejo porque yo no soy una super-woman, sino una mujer corriente, a la que el cansancio hace mella, pero que no por ello va a dejar que su casa se convierta en una pocilga. Quizá es que no he desarrollado suficientemente el don de la ubicuidad o que existen mujeres mucho más hábiles que yo que son capaces de atender a un bebé despierto mientras hacen todas las tareas de la casa. (y no digo ya si tienen otros niños, ¡es admirable!). Porque si no, no lo entiendo. Si cuando mi hijo duerme, yo duermo, eso significa que debo cocinar, limpiar, comer y ducharme (tareas súper básicas) mientras él está despierto. Pues que me expliquen cómo. La capacidad de entretenerse solo de un recién nacido es igual a cero, por no hablar del hecho de que en las primeras semanas se juntan las tomas, los cambios de pañales…Y cuando el bebé ya va...

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El sentido del oído.

Una de las cosas que más me preocuparon durante las primeras semanas de vida de mi hijo es que no se inmutaba con ningún ruido. Ni con el ladrido de mi perra (o con el de otros perros), ni con la tele, ni con el teléfono, el móvil, algo que se te cayera al suelo, un portazo…absolutamente con nada. En la clínica le hicieron la prueba de las otoemisiones acústicas y el resultado fue bueno, así que no había ninguna razón para pensar que estuviera sordo. Pero era inquietante ver que ningún ruido le hacía reaccionar. Afortunadamente, a partir de las 5 ó 6 semanas de vida empezó a reaccionar, tímidamente, cuando le hablábamos. A partir de ahí ha ido desarrollando el sentido del oído poco a poco y ahora ya es evidente que no sólo escucha, sino que escucha muy bien. No sé si estoy en lo cierto, pero creo que esto se debe a que un recién nacido lo que tiene que hacer es desarrollar su cerebro para poder ir madurando. El oído lo tienen totalmente formado, pero seguramente faltan las conexiones neuronales que hacen que el cerebro reaccione ante los sonidos. Por eso, conforme van madurando, el oído se les va afinando. A día de hoy escucha perfectamente, se orienta hacia el sonido aunque no pueda ver de donde proviene y cuando está medio dormido le...

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Una embarazada en "la jungla"

Ayer escribí sobre lo difícil que es caminar por Madrid cuando llevas un carrito de niño. Adriana me comentó que a ella le pasan cosas parecidas ahora que está embarazada, y he pensado en contaros yo mi experiencia en este sentido. En el transporte público… Sólo cogí tres autobuses urbanos en todo el embarazo y, por supuesto, no se me ocurrió poner un pie en el metro. Recuerdo perfectamente cómo fueron esas tres veces porque me quedé un pelín impactada de la mala educación que tiene la gente. Estareis conmigo en que cuando uno va sentado en el autobús y se sube gente, casi siempre miramos, por pura curiosidad. Muchas veces miramos sin mirar, pero siempre cotilleamos un poco, ¿no?. Bueno, pues cuando me subí yo esas tres veces nadie miraba, ¡NADIE!. El autobús repleto y todos, ¡qué casualidad!, mirándose las uñas, los zapatos, por la ventana, un libro, colocándose la ropa…Qué vergüenza tan grande… La última de esas tres veces volvía de hacerme la curva de azúcar. Durante todo el embarazo tuve la tensión muy baja y aquella mañana me encontraba francamente mal: tantas horas en ayunas, la tensión por los suelos y muchísimas ganas de vomitar después de haberme tomado ese jarabe tan asqueroso. Cuando llegué a la parada del autobús estaba deseando sentarme pero nadie me cedió un sitio en el banco. Al subirme al autobús,...

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Progresos

Me sigue dejando perpleja comprobar como mi hijo, de un día para otro, hace cositas nuevas. Sus últimos logros son: Si le pongo el babero en la cara, se lo quita enseguida con la mano. Arquear la espalda cada vez más, empujando con la cabeza y apoyando la planta del pie. Consigue ponerse de lado y a poco que siga insistiendo, el día menos pensado se coloca bocabajo. Sostener cosas ligeras durante más tiempo. Ha empezado a cambiárselas de mano, pero no parece que lo haga de forma consciente. Se le nota que enfoca mucho mejor de lejos. Me sonrie aunque estemos a un par de metros. Si le hablo se queda más tranquilo y me escucha aunque no me vea. Distingue perfectamente la cara de su padre y la mia de la del resto. Los extraños, de primeras, no le hacen demasiada gracia y les hace pucheros. Ha soltado alguna carcajada en un par de momentos puntuales. Es capaz de quitarse el chupete con la mano y sostenerlo durante bastante tiempo, sobre todo si tiene anilla. Lo mismo con el babero o la mantita. Agarra muy bien las cositas que cuelgan de la espiral de su cuna. Colocado bocabajo, dobla las rodillas hacia dentro hasta tocarse el abdomen y levanta el cuerpo. Si coodinara mejor el pecho y los brazos, se pondría a gatear seguro. En el tema...

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Qué difícil es caminar por Madrid

Nunca he sido consciente de lo complicado que es caminar por Madrid cuando tienes movilidad reducida hasta que he empezado a salir con el carrito. Ahora, cada vez que bajamos a la calle no hago más que pensar en todas esas personas que van en silla de ruedas, o con bastón, en las demás madres con carritos… La lista de obstáculos es larga: baches, socavones, alcantarillas a distinto nivel, árboles y papeleras en medio de la acera, coches aparcados en cualquier parte, bordillos de una altura tremenda, losetas sueltas o medio rotas, cacas de perro sin recoger, aceras estrechísimas, negocios con puertas que no se sujetan, o con escalones para entrar o salir, etc etc. Pero para mi lo peor de todo no son las barreras arquitectónicas. Lo peor es la gente. Dicen que Madrid es una ciudad de gente muy amable, muy acogedora. Yo nunca he estado de acuerdo con esta afirmación. A diario me topo con gente que me arrolla, que me arrinconan contra la pared o en el borde de la acera, porque nadie cede el paso ante un carrito. Esta mañana he salido a dar una vuelta, aprovechando que hacía sol, y he tenido varios ejemplos: llegamos a un estrechamiento y no cabemos. En todas las ocasiones, he sido yo la que me he tenido que apartar y dejar pasar a la gente para evitar...

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