Dentro de la campaña de Ecus Kids y su Club de los Pequeños Soñadores, quería contar hoy una anécdota bastante reciente.

El bebé de los vecinos tiene ya 9-10 meses. Con estas paredes de papel de fumar es fácil enterarse de sus andanzas, igual que ellos saben, me temo, hasta la fecha exacta del cumpleaños del mío. Hace algo más de un mes, quizá dos, empezó a llorar de forma mucho más frecuente e intensa, muy especialmente durante la hora de la siesta y por la noche. Para mi el diagnóstico estaba claro, es casi casi de libro: maduración de los ciclos de sueño, angustia de separación…

Una tarde nos los encontramos en el portal y salieron los llantos como tema de conversación mientras subíamos en el ascensor. Para nuestra sorpresa, la mamá decía que no entendía por qué, de pronto, se despertaba con más frecuencia y lloraba tan desconsoladamente, no tenía ni idea de a qué podría deberse. Quizá hubiera sido más prudente permanecer en silencio pero no pude evitar explicarle, en los poquitos segundos que me dió tiempo, lo que yo sé y he experimentado del tema: que los recién nacidos sólo tienen dos fases de sueño y que en esa edad maduran y comienzan a tener ciclos nuevos, lo que propicia los despertares.

Según estaba hablando me daba cuenta, por su expresión, de que estaba pensando en esto que me decían cuando estaba embarazada de mi hijo: vaya, pareces una enciclopedia andante. Un pensamiento que era claramente negativo, como si este saber sí ocupara lugar, como si no tuviera sentido ninguno preocuparse por estas cosas. Pienso que a día de hoy a mucha gente le sigue asombrando que a una le pueda interesar estudiar sobre maternidad, puericultura, crianza… La gente se compra un teléfono móvil de última generación y se empolla el manual hasta no dejar ni una sola aplicación sin dominar, uno es fan de una serie o de una saga de películas y se aprende hasta los diálogos, no hablemos ya de los futboleros, que son capaces de recitarte hasta altura y peso de todos los futbolistas de un equipo. Sin embargo, tienes una conversación con una mamá sobre el sueño de los bebés y pareces una marciana recién aterrizada de un planeta de otra galaxia.

Siempre he reinvindicado la maternidad consciente y lo seguiré haciendo, me parece hermosa y, más aún, un acto de responsabilidad. Conocer a nuestros hijos debería ser una tarea satisfactoria para los padres y, desde el punto de vista práctico, cuando uno aprende sobre el sueño y entiende por qué suceden las cosas, duerme mucho más tranquilo.