Nunca he sufrido un acné severo como los que sufren algunas personas en ciertos momentos de su adolescencia pero, como contrapartida, he tenido granos de forma constante desde los 13/14 años. Nunca me han preocupado demasiado porque aunque he tenido rachas malas, en general ha sido algo bastante llevadero, no muy exagerado.
Con el paso de los años sí que me ha ido molestando más el tema porque no es lo mismo que te salgan granos con 17 años que con 25. Y porque tengo la piel blanquísima, por lo que cualquier rojez se me ve a la legua. 
Con el tiempo terminé por asumir que teniendo la piel tan delicada que tengo (las zonas secas, muy secas y sensibles, y la zona T muy grasa), no puedo hacer nada para evitarlo. 
El problema es que durante el embarazo sufrí un espejismo. No sé por qué, en los últimos meses me autoconvencí de que se me iba a quedar la piel así de limpia para siempre, de que ya nunca más iba a padecer a los puñeteros de los granos. De hecho, como hasta que no me vino la regla no volvieron a hacer acto de presencia, todo parecía confirmar mi teoría.
Pero no. Los granos han vuelto y lo han hecho con más fuerza que nunca. Aunque sí que estoy notando más virulencia en los momentos de la ovulación y la regla, los tengo casi de forma permanente. Ahora mismo tengo la cara destrozada y esa sensación que me daba a veces, hace más de 10 años, en que no me apetecía nada salir a la calle para que nadie me viera así. 
Hoy estoy bastante acomplejada, esa es la verdad.