¡9 meses!. Va pasando el tiempo. Parecía que no, porque los seis primeros meses se me hicieron eternos, pero ahora el tiempo sí que corre que se las pela.
El mes de junio no ha destacado por nada concreto, sino por un conjunto de “mejoras” que el bebito ha ido introduciendo en sus habilidades. De todas formas, si tuviera que ponerle título al mes, creo que sería “forjando su carácter” porque quizá ese ha sido uno de los cambios más importantes. 
En cuanto a destrezas físicas:
Su obsesión nº 1 es ponerse de pie. No lo hace por sí mismo pero aprovecha cualquier mínima ayuda que tu le des para levantarse. Cuando abro mis brazos, me coge mis manos para que le ayude. No quiere sentarse en ninguna parte (en la silla de paseo es un show), sólo quiere estar de pie. Se sostiene muy bien porque tiene bastante fuerza en las piernas, aguanta bastante sin que se le doblen. Tampoco anda mal de equilibrio y además entiende perfectamente que para permanecer de pie debe buscar algún apoyo, sea en mis manos o sea en el borde de algún mueble.
Desde hace dos días da algún pasito esporádicamente. Al principio parecía un movimiento reflejo pero ahora parece algo más intencionado. De todas formas, no parece que controle en absoluto ese movimiento sino que obedece más a su instinto que a otra cosa. 
Sentarse. Ha aprendido a sentarse estando tumbado, tanto boca abajo como boca arriba. Las primeras veces que le hemos visto estar tumbado boca arriba y de pronto sentarse nos hemos quedado alucinados, porque tiene su mérito, ¡es curioso verle ladearse y luego hacer fuerza con los abdominales!. Lo que sí es cierto es que no tiene demasiado interés por estar sentado, prefiere estar tumbado boca abajo porque es una postura en la que no para de moverse, ponerse a cuatro patas, en uve…
La pinza. A principios de junio empecé a verle hacer la pinza con los dedos pulgar e índice de ambas manos. No se le da nada mal aunque a veces le veo que no centra bien el dedo gordo. De todas formas, tengo la impresión de que todavía no ha comprendido bien lo útil que es este descubrimiento, pues a veces cuando le doy un objeto le veo dudar y darle vueltas hasta que lo coloca en sus manos a su gusto. Eso sí, el manejo que tiene con ambas manos es alucinante, ha mejorado muchísimo.

Intentar meter y sacar una llave. Uno de los logros que más nos ha fascinado es que cuando va en el carro pasa mucho rato intentando meter la llave de su volante de Chicco es su ranura correspondiente y sacándola cuando se la metemos nosotros. Obviamente no consigue meter la llave en su sitio porque además estos de Chicco lo han puesto bastante complicado; es dificultoso incluso para nosotros, porque va muy justo y hay que apretar un poco para que se sostenga. Se pasa las horas muertas intentando hacerla encajar con cara de concentración.

Meter y sacar cosas de un cubo. Le hemos comprado el tambor de Chicco, que tiene dos lados: uno que es propiamente el tambor y otro que es un cubo de encajables al que se le puede quitar la tapa. Como todavía no encaja nada, se lo dejamos abierto y se lo pasa pipa sacando las cosas de dentro.
Cambio de posturas. Se le ve mucho más suelto. Antes, cuando pasaba de estar sentado a estar tumbado se pegaba unos guantazos increíbles. Ahora le veo más consciente de que hay que controlar la cabeza y cambia de postura con menos riesgo. Además, ha conseguido varias veces ir arrastrándose por el suelo y levantarse hasta ponerse de rodillas apoyado en un mueble para luego pasar a sentarse y después volver a reptar. Y todo sin darse un coscorrón. En la cama y en el parque es donde más practica y le veo una soltura increíble, creo que es consciente de que ahí está acolchado el fondo y puede hacer más el burro.

Aún a pesar de todas estas novedades, creo que el cambio más importante lo ha dado en cuanto a las muestras de su carácter:

Comprende perfectamente el “no” y el “shsssss”. Con ambos sonidos deja lo que está haciendo (o deja de pegar gritos) y me mira. A continuación, y dependiendo de mi cara, suele ponerse a llorar de pura frustración. A veces, si mi cara no es lo suficientemente seria, continúa con lo que estuviera haciendo.

Es muy testarudo. Podemos quitarle 25 veces seguidas de tocar los botones del DVD, el disco duro y demás. Le pones en el suelo y el vuelve al mismo sitio a seguir dándole a los botones. Cuando ya nos cansamos y le cogemos en brazos, lloriquea.

Frustración. Es un niño muy inquieto, siempre quiere hacer lo que no puede. Protesta un montón, se le nota muy frustrado, por lo que lloriquea y a veces llora a lágrima viva. Hemos mejorado de los gritos, ahora sólo los usa ocasionalmente cuando no puede / no le dejamos hacer algo. Tiene mucho carácter.

Pone cara de concentración. Hay veces que se queda callado, observando, con cara de estar reflexionando sobre lo que está viendo. Le falta la ruedecita en la cabeza dando vueltas.

Le encanta la televisión. Se queda embobado con Baby Noah y Baby First Moves (ambos de Baby Einstein) aunque en general le gusta cualquier cosa que ponga. Es el único momento en que parece que no hay niño.

– Aunque de momento no se haya notado la angustia de separación, sí que ha habido varios momentos donde todos hemos notado que el niño dejaba claro que en los brazos en los que quería estar era en los míos. De todas formas, sigue siendo muy sociable, siempre que guarden la distancia de cortesía. 

– Se ha vuelto más asustadizo. Ahora llora cuando me echo cualquier spray (desodorante, laca…), cuando uso la batidora para hacerle la papilla de fruta…

Cosas que no han cambiado apenas:

Vocalizaciones. En junio quizá la única diferencia haya sido que prefiere hacer algunos sonidos distintos. Ahora la moda es decir nene, agua, brum brum y ocasionalmente papa y mama. Aunque insisto mucho en nombrar la cosas por su nombre y siempre que dice agua, le doy agua, a día de hoy sigue diciendo esas palabras sin sentido ninguno, indiscriminadamente.

Reptar. Sigue reptando y no gatea. No le veo en absoluto interesado en el tema. Cuando llega a un mueble lo que intenta es ponerse de rodillas pero estando en el suelo ni siquiera se pone a cuatro patas. A principios de mes lo intentó, se dió un cabezazo del que le salió un pedazo de chichón y creo que le ha cogido miedo y tampoco le encuentra la utilidad.

Sigue sin ser mimoso. No disfruta de los besos ni tampoco excesivamente de los abrazos, normalmente está deseando bajarse para ser “libre”. 

Dientes. Seguimos únicamente con los dos dientes de abajo. Del último arrechucho no rompió ninguno de los que están arriba esperando.

Seguro que me dejo cosas porque son muchos detalles.

Este mes, en principio, no toca revisión aunque le tengo que llevar para comentarle que sigue regurgitando y no noto que el Motilium le haga nada. Hay días que no regurgita nada y otros que regurgita varias veces, con independencia de que se lo haya dado o no.

Le he pesado y medido en casa. Las medidas son aproximadas pero para hacerme una idea: 73 cm y 8.700 kg.