Hace unos días estuvimos en Parque Europa, una enorme zona verde en la que entre otras cosas permite visitar réplicas de 17 monumentos europeos. Quizá os parezca poca cosa, porque al fin y al cabo está en Torrejón, es decir, que ni siquiera tuvimos que salir de la Comunidad de Madrid, pero os aseguro que el que la jornada salieran tan bien, en nuestro caso, fue todo un logro.

Cuando volvíamos a casa pensé que estaría bien poner por escrito todas las conclusiones a las que hemos ido llegando a lo largo de estos años para conseguir que salir con los niños salga bien y no sea un auténtico desastre en el que nadie disfruta, como nos pasaba al principio. Más que nada porque estas excursiones fracasadas al final a lo que llevan es a quedarse encerrados en casa y no salir más que al parque de enfrente. Que tampoco pasa nada, pero a veces es más sencillo de lo que pudiera parecer.

Doy por hecho que hay niños súper viajeros, así que seguro que estos consejos son totalmente prescindibles para las familias que tienen el lujo de disfrutarlos. ¡Aprovechadlo!

Este post está pensado para esas familias que, me consta, tenéis niños nada fáciles de conformar. Como los nuestros, vaya. Niños alérgicos al coche, niños que necesitan actividad constante, niños muy rigurosos con su descanso y niños difíciles para comer fuera de casa. En definitiva, niños que hacen que salir con ellos sea todo un reto.

Y no me refiero ya sólo a viajar para hacer unas vacaciones sino también para hacer turismo, una excursión de ir y venir en el día o una jornada en el Zoo o en un Parque de Atracciones. Porque, sí, hasta las pequeñas escapadas pueden complicarse muchísimo si no las planeamos bien. Nosotros, para bien o para mal, lo sabemos de sobra.

 

5 consejos para viajar con niños y que salga bien

 

1.- El plan debe ser divertido no sólo para los adultos sino también para los niños.

 

A mi ahora mismo no se me pasa por la cabeza ir con ellos, por ejemplo, al Prado. Hoy por hoy no están interesados por la pintura ni lo más mínimo y tampoco es un lugar donde pueda haber ningún incentivo para ellos. Por tanto, si quisiera ir al Prado no lo haría con ellos porque ni nosotros podríamos ver las salas ni ellos disfrutarían. Acabaríamos discutiendo, seguramente llorando y con muy pocas ganas de repetir otro día.

Hay museos en los que sí hemos estado y en los que hemos pasado un buen rato porque combinan nuestro interés adulto con el suyo de niños. Es el caso del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, en Alcobendas.

5 consejos para viajar con niños y que salga bien

Es un museo totalmente interactivo, donde los niños pueden tocar y tocar sin ningún miedo: está pensado precisamente para eso, para que los visitantes experimenten la ciencia por si mismos y disfruten con todos los experimentos que se les ofrecen. Además, el museo tiene actividades y talleres para niños, con una amplia oferta de horarios, para niños desde unos 3 años.En la visita que hicimos el año pasado los niños se lo pasaron genial y participaron en un taller que les encantó.

Otros museos muy recomendables son el Museo de Ciencias Naturales, repleto de esqueletos de animales (¡y con una exposición sobre cacas el día que fuimos!) o el Museo Arqueológico Nacional, visita que nosotros hicimos aprovechando que Mayor en el cole estaba estudiando Egipto y toda la clase estaba entusiasmada con el tema.

 

2.- Respetar escrupulosamente los tiempos de descanso que necesitan tus hijos y adaptar el viaje a esta necesidad.

 

Cuando Mayor era pequeño, durante mucho tiempo, necesitaba estar a la cama a las 20h. Lo pongo en negrita porque realmente lo necesitaba, no era un capricho: necesitaba estar en su cunita a esa hora porque era un niño de dormir mucho y necesitaba sus 12-14 horas de sueño diarias y las necesitaba en completo silencio y oscuridad.

Intentar hacer un plan que incluyera tenerle zascandileando fuera de ese horario era sinónimo de pollo seguro. ¿Merecía la pena? Desde nuestro punto de vista, desde luego que no. Obviamente no todo el mundo va a entender que desaparezcas de los sitios cual Cenicienta en cuanto ves que se aproxima la hora… pero es tu hijo y tú sabes lo que es mejor para él.

5 consejos para viajar con niños y que salga bien

El Peque todavía se sigue cansando mucho. Él no quiere echarse la siesta pero la necesita, sobre todo si se ha levantado pronto y ha sido una mañana de gran actividad (es decir, casi siempre). Por este motivo organizamos todas las salidas de modo que pueda dormirse en el coche un rato después de comer o bien subirse a la mochila y dormir ahí la siesta. De hecho, si la excursión es cerca de casa, como se levantan muy pronto, lo que hacemos es pasar la mañana disfrutando y después volver a casa para la comida y el descanso de después.

Es preferible hacer una salida corta y volver otro día a por más que querer abarcar todo y acabar con un perraque de órdago.

 

3.- Planificar muy bien lo que se va a comer y dónde vais a comer.

 

Tan importante o más que el descanso es el tema comida porque, por desgracia, nuestros hijos no son de fácil comer. Normalmente siempre llevamos encima agua como para atravesar un desierto (beben mucho) y tortitas de maíz o pequeñas medianoches con algo dentro que les guste. La razón es que aunque comen poco y de un abanico de alimentos muy escaso, deben tener el estómago pequeño porque sí que necesitan comer varias veces al día, sobre todo cuando salimos, que gastan más. Por eso es preferible llevar siempre algo encima para picotear a media mañana y no tenerles desmayaos y, por tanto, con pocas ganas de seguir.

Como decía en el punto anterior, dado que se levantan casi al amanecer (en torno a las 07.30h todos los días del año), normalmente salimos en cuanto desayunamos, de modo que disfrutamos toda la mañana y, si es posible, volvemos a casa para comer o descansar. Si no es posible porque vamos a salir más tarde o porque no es un sitio cerca de casa o del hotel, el día anterior buscamos en Internet un sitio donde sepamos que habrá algo que puedan comer. Y si no lo encontramos, sintiéndolo mucho, no vamos. Intentar meter a los niños deprisa y corriendo a comer en el primer sitio que encuentres es algo genial para los adultos pero no para ellos.

 

4.- Menos es más: bultos, los justos.

 

Pocas cosas me parecen más molestas que ir cargados con bolsos, abrigos, mochilas, gorros, bolsas, etc, que luego al final la mayoría de las veces no las usas para nada y te pesan y abultan un montón. Una forma de ahorrarse entrar en un museo cargado de cosas es aparcar en la puerta, dejándolo todo en el coche. A veces se puede parar un segundo y entrar corriendo y que el otro adulto vaya a aparcar. Si no, en muchos museos como el Arqueológico tienen una zona enorme de taquillas para poder dejar todo lo que no necesitas y entrar con las manos en los bolsillos.

Si se trata de una excursión al aire libre, con una mochila ligera y cuatro cosas es suficiente. Haced una lista cada vez que salgáis de las cosas que lleváis y las que realmente habéis usado a la vuelta. Así podréis saber qué necesitáis realmente y qué se puede quedar en casa. Seguro que os sorprende.

 

5.- Con tu mochila portabebés todo es mucho más sencillo.

 

En el punto número 4 podría haber incluir el peor bulto de todos: el carro de bebé o la silla de paseo. Un chisme en el que el bebé normalmente no quiere ir, que condena a un adulto a ir siempre empujándolo, que no cabe por las zonas estrechas, que te obliga a depender de rampas o ascensores, que pesa, que te dificulta ir en transporte público… En fin, cero práctico.

Llevando a tu bebé en una mochila ergonómica le permites descubrir el mundo desde tu altura mientras le vas contando cosas y, si habla, charlando sobre lo que estáis viendo. Te mueves con las manos libres, como si fuerais uno solo, sin barreras de ningún tipo. Si el bebé necesita tomar tetita, se la das sin tener que dejar de moverte y sin que nadie sepa lo que estáis haciendo. Y si tiene sueño, se duerme y punto. Tu hijo no llora, no protesta y va tan feliz mientras vosotros hacéis vuestro plan.

De hecho, la mochila portabebés no es un salvavidas exclusivo para viajar con bebés sino también con niños “mayorcitos”. Porque los mayores, aunque caminen, también se cansan. O porque simplemente hay un rato del camino o del museo que no les apetece nada, pero subidos a la mochila tienen el aliciente de estar contigo y compartir un rato de intimidad, incluso de dar una cabezada.

 

Y ¿vosotros cómo hacéis para viajar con niños y que salga bien?. ¿Qué consejos daríais a otros papás?

Fotos | Propias (queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi autorización)

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