Aunque pasó un poco desapercibida la fecha, el lunes día 2 cumplió mi niño dos años y medio. ¡Dos años y medio!.

En principio no tenía pensado dedicarle una entrada y había decidido dejar de hacer estos resúmenes mensuales porque los cambios, como es lógico, ya no son tan espectaculares de mes a mes pero:

– Dos años y medio no se cumplen todos los días, me parece un hito importante y,

– Muy probablemente va a dejar de ser hijo único antes de que termine el mes y cumpla 31 meses, por lo que este post va a ser una foto bastante precisa de cómo era mi pequeño días antes de que naciera su hermano.

Así que… y ¿cómo es él?. Si tuviera que definirle con una palabra sería: un niño feliz. Siempre con una sonrisa en la cara, todo le hace gracia, se ríe a carcajadas con la cosa más insignificante, es abierto con (casi) todo el mundo y cualquier cosa le parece “mu monita“. También tiene mucho carácter y es más terco que una mula (ni idea de a quién habrá salido, oye…) pero cada vez se enfada menos y menos fuerte, es más fácil dialogar con él y llegar a un entendimiento. Le encanta la sopita, las patatas fritas, el arroz, los macarrones y la tortilla de patata y sigue comiendo tropecientos yogures diarios sin gota de azúcar. Le gustan los libros, los cochecitos, los puzzles y, sobre todo, la tableta, el smartphone, la tele, el ordenador y cualquier otra cosa tecnológica que se le ponga por delante.

El avance más importante que ha alcanzado en los últimos días del mes de marzo ha sido comenzar a jugar sin que ninguno de nosotros tengamos que estar sentados con él interviniendo activamente. Ya llevaba unas semanas que a veces se sentaba en su mesa con algún juguete, unos pocos minutos a última hora del día, hasta que una mañana hace muy poco estuvo una hora y media, además calladito, sin reclamarme ni nada, sacando juguetes, guardando otros. ¡Qué emoción, hora y media sin que nadie me persiga por la casa tirándome del pantalón y diciendo “mamiii no te vayas, ven conmigoooo, dame la mano“. Tanto rato no se ha vuelto a repetir otros días, pero todos se sienta un ratito y se entretiene sin necesidad de estar nosotros físicamente a su lado. Si ya sabía yo que al final todo llega…

En cuanto a la evolución del lenguaje, hemos notado cambio porque lógicamente ha ido ampliando vocabulario y soltura pero creo que lo más destacable es el inicio de los razonamientos lógicos. En realidad, doy por hecho que ya tenía estos razonamientos meses atrás, pero ha sido ahora cuando ha podido verbalizar lo que se le pasaba por la cabeza. Por ejemplo, hace unos días le pidió a su padre que se subiera con él a la casita de un parque. Su padre le dijo que no, que él era muy grande y no cabía. Entonces se giró, me señaló y dijo “mami no, que mami está gordita“. ¡Toma ya, qué majo mi niño!.

No sé si llamarlo principio de picardía porque sigue siendo inocentón, inocentón, pero dentro de esos razonamientos incluyo el tener comportamientos de relacionar sucesos y modificarlos a su conveniencia. Me explico. Hace un par de viernes le dije que nos teníamos que echar la siesta porque mientras dormíamos papá venía a casa y que al despertar ya estaría allí. Entonces se tumbó inmediatamente, fingió dormir (ronquidos incluídos) y 30 segundos después se sentó en la cama y dijo “ya me he despertado, ¿dónde está papá?“.

El otro día me acordé que no había comentado que ya no está recibiendo sesiones de atención temprana. Ha sido un paso muy importante, semanas antes de terminar me sentí algo insegura, tenía cierto temor a que sin esas sesiones el niño no siguiera avanzando, pero queda claro que está estupendamente y que evoluciona por si mismo sin ningún problema. Es maravilloso haber cerrado esta etapa de nuestras vidas.

Vamos a ver qué nos depara abril, que seguro será un mes muy especial…