La lactancia materna tiene muchos beneficios. Para el bebé, para la madre, físicos y emocionales. Eso lo sabemos todos pero yo creo que va más allá. Creo que la lactancia y, en concreto la lactancia materna prolongada, es una forma de cambiar el mundo ¡a uno mejor! ¿Por qué?:

Primero, porque la lactancia materna prolongada normaliza la lactancia en si misma.

No sé si solo me pasa a mi, pero me cuesta  mucho encontrarme con mamás dando el pecho. No sé si es porque hay muchas lactancias en el armario o porque verdaderamente poca gente lo da, pero ahora por ejemplo que estamos ya de lleno en temporada-parques y con el típico boom de nacimientos de la primavera no paro de ver biberones en todos los bancos y prácticamente a ningún niño al pecho. Obviamente si las lactancias que tenemos en España apenas duran un par de meses las posibilidades de verlo en directo, de que te lo comenten en la puerta del colegio o en la frutería, de que sea algo normal en las revisiones pediátricas disminuyen drásticamente.

En cambio, cuando das el pecho durante meses, durante años, las posibilidades de que lo comentes con naturalidad, de que te vean dándolo, incluso de que tu hijo lo verbalice, se elevan considerablemente. La lactancia forma una parte más de tu vida y de alguna manera también de todos los que te rodean.

 

Segundo, porque la lactancia materna prolongada muestra a la sociedad que es posible salirse de lo establecido sin que se acabe el mundo.

Creo que la lactancia materna prolongada despierta a mucha gente de su letargo, les ayuda a perder el miedo, demostrando que no tenemos por qué ser robots siguiendo el caminito para el que nos han programado. De una manera normal se le muestra a la sociedad que se puede ser libre y decidir seguir un camino distinto al del resto sin que pase absolutamente nada.

Por mi experiencia puedo decir que, por norma general, la gente se sorprende muchísimo cuando descubren que Bebé toma teta. Desde luego, algunas veces esa sorpresa roza lo ofensivo por la manera en que la muestran pero soy consciente de que en un 99% de los casos es una sorpresa positiva. Es decir, no se sorprenden porque les parezca espantoso, todo lo contrario, les despierta ternura y les parece loable, simplemente es que encuentran tremendamente chocante que eso sea posible. Porque en nuestra sociedad parece que hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para mantener la lactancia más allá de los primerísimos meses cuando, realmente, ni Bebé ni yo hemos hecho gran cosa para llegar aquí, simplemente hemos dejado la lactancia fluir.

Por eso creo que hablar de lactancia materna prolongada es bueno para todos, incluso para quienes no dan el pecho ni lo van a dar nunca, incluso para quienes ya tienen hijos mayores o no piensan tener hijos, incluso para quienes la lactancia se la trae al pairo. La lactancia materna prolongada es una forma de cambiar el mundo porque encontrarse con alguien que hace algo tan poco habitual y tan poco respaldado te hace pensar que en tu propia vida puedes tomar otros caminos distintos de los esperados por todos. Y así es como se mueve el mundo, como se progresa y como se cambian las cosas.

 

Tercero, porque la lactancia materna prolongada puede beneficiar incluso a quien no la ha tomado.

La lactancia materna fracasada con Mayor desembocó en una lactancia artificial exclusiva desde los dos meses de vida que yo disfruté bastante y de la que nunca he renegado. En privado he comentado con algunas mamás cómo podría encajar esto con la lactancia materna prolongada de su hermano. A continuación os lo explico.

Mayor obviamente no tiene recuerdos de esa época y cree firmemente que él también tomo tetita. De hecho, aunque cada vez que lo ha comentado yo le he explicado que él prácticamente no lactó nada y los motivos por los que esto fue así, en su mente sólo concibe la lactancia materna como alimento normal de los bebés. Si a Mayor le preguntaran ahora mismo qué comen los bebés, diría tetita. ¿Qué dirían el resto de niños?

Hay que tener en cuenta que en casa nunca ha visto un biberón con su hermano y las botellas de agua con pitorro o boquilla adaptada Bebé las aceptó hace no mucho y solamente para la noche o para ir al parque ya siempre ha detestado todo lo plasticoso y cuando empezó a beber agua lo hizo de vaso normal.

El año pasado, en la fiesta de fin de curso del colegio, Bebé me pidió teta y me puse a darle. En un instante se formó un corrillo de niños  de primaria a nuestro alrededor flipando en colores y no muy positivamente que digamos. No habían visto en su vida a un bebé de dos años escasos tomando pecho. Les parecía una cosa de otro planeta. Medio entrever una teta (porque yo nunca he enseñado nada y como muchas tengo una técnica depuradísima para dar el pecho sin que se vea nada) para ellos parecía un escándalo. Me puso triste, para qué negarlo.

Hace unos días, la típica señora de ¿por qué no me das al perrito? insistía en llevarse a Bebé a su casa. Y Mayor le contestó: no te lo puedes llevar primero porque es mi hermano y le queremos mucho y además ¿quién le va a dar tetita? Bebé tiene que estar con mamá, no te dejo que te lo lleves. Obviamente la señora miró a Bebé, me miró a mi para ver si lo de la tetita era una invención del niño y ante mi movimiento afirmativo con la cabeza puso los ojos en blanco. Cambiando el mundo con 5 años y sin ser consciente de nada, ¡ole ahí!

Con sus 5 años y medio ya está generando sus propios recuerdos. Cuando Mayor algún día sea padre (si es que llega a serlo) no se recordará a si mismo tomando biberones pero si recordará que su madre le daba el pecho a su hermano y que en su casa era lo más normal. Mayor tendrá la suerte de ser verdaderamente libre de elegir con su mujer y sus hijos lo que ellos quieran y le resbalará lo que diga la gente, si es que por entonces siguen dando la murga, porque sabrá que nada de lo que dicen tiene fundamento.

Tengo el convencimiento de que la lactancia materna prolongada de su hermano también le ha beneficiado a él. No hay manera de transmitirle los beneficios nutricionales y afectivos que se perdió de la lactancia, pero sin hacer ningún esfuerzo, simplemente por estarlo viviendo día a día, su forma de ver el mundo está siendo abierta y sin prejuicios y eso creo que tiene un gran valor.

 

Como ya he dicho alguna vez, nosotros lactamos porque es lo normal, lo que la naturaleza nos tenía previsto. Aunque no tuviera unos beneficios extraordinarios lo haríamos igualmente. Pero debo reconocer que, más allá de lo que la evidencia científica nos pueda decir al respecto, a mi me gusta esta parte de la lactancia materna. Porque siempre he sido un poco Quijote y siento que humildemente estamos aportando algo de nosotros para hacer de este mundo un sitio un poquito mejor.

Foto | Mothering Touch en Flickr CC