Este mes de diciembre hemos notado un gran avance, tanto en el lenguaje como en su nivel de comprensión del mundo, estando ambas cosas, creo yo, muy relacionadas.

En cuanto al lenguaje:

– Ha comenzado a hacer pequeñas frasecitas muy simples, no copiadas sino elaboradas por él mismo. Por ejemplo, esta misma mañana (aunque ya estamos en enero, los 27 meses los hizo ayer, así que yo creo que vale) me ha dicho: “mamá, e biberón s’acabado, ¡toma, toma!“. Es verdad que la elaboración de frases no es su fuerte, muchas veces omite el verbo, pero lo que ha mejorado en diciembre ha sido impresionante.

– Hasta este momento, muchos conceptos los denominaba con una única palabra. Desde principios de diciembre ha comenzado a utilizar varias palabras. Por ejemplo, de gafas (a secas) hemos pasado a gafas de sol y gafas de ver, el parque ahora se llama parque de juegos

– Su capacidad de aprendizaje es increíble. Palabra que escucha, palabra que aprende. Como además es un fan incondicional de Dora, la cantidad de palabras y expresiones sacadas de la serie se cuentan por docenas. Y, claro, tanto de Dora como de Mundo Pocoyó ha sacado muchísimas palabras en inglés, que utiliza perfectamente: the moon, up, down, help me, balloon, los colores básicos, contar los números… Se preguntaba el padre de la criatura si sabrá que se trata de otro idioma. Yo creo que sí lo sabe porque si tu le preguntas cómo se dice una cosa en inglés, te la dice, así que supongo que entiende que hay dos formas de denominar un mismo concepto.

– Con tanta capacidad de absorción del lenguaje que escucha, cada día nos sorprende con alguna frase graciosa. Desde ir a darle un medicamento y que salga corriendo al grito de ¡socorro! hasta que le quites un paquete de galletas de chocolate porque ya ha comido muchas y te diga por favor, por favorrrrrrrr.

– Está intentando lo del mío y el tuyo, pero se hace aún bastante lío. Sigue sin tener concepto de la propiedad, para él todo es de todos, pero muchas veces practica diciendo eto e tuyo, eto e mío.

Es difícil explicar cómo se ha notado hasta qué punto comprende mejor su entorno y su mundo. Es algo que se nota en el día a día, en las pequeñas conversaciones que vamos teniendo. Algo que creo que lo demuestra es que hasta diciembre sólo contestaba que sí a preguntas muy simples y con mucha frecuencia contestaba usando la misma palabra principal. Ahora, sin embargo, es capaz de contestar que a preguntas mucho más complejas, o contestar con otra palabra distinta (si le dices ¿más? ya no contesta más sino o no), o responder con un equivalente al sí (por ejemplo, claro). Antes había que ayudarle a responder en muchas ocasiones, preguntarle, pongamos, si quiere un yogur o un actimel de postre. Ahora le pregunto qué quiere de postre y él me lo dice. De hecho, conoce el nombre de muchos alimentos y los pide sin problemas cuando le apetecen.

El tema de la comida es que da mucho juego en esta casa. Ha empezado a decir que “está caliente” y sopla los alimentos o te los da para que se los soples tú. A veces dice que está caliente algo que está muy frío, así que no acaba de tenerlo claro, pero sabe por dónde van los tiros.

Del mismo modo, en varias ocasiones me ha dicho que tenía frío al desvestirse o en la calle y él mismo me ha pedido ropa y ¡hasta el gorro!.

En fin, que de cómo era hace tres meses a cómo es ahora hay una gran diferencia. ¡Es apasionante!.