Dos cambios importantes ha experimentado el nene durante el mes de noviembre:

– En el plano físico, ha comenzado a saltar sobre sus dos pies a la vez. No siempre consigue despegar los pies del suelo pero ya ha comprendido perfectamente la técnica, que se pasa todo el día practicando. Ahora mismo está probando a ver si se atreve a saltar obstáculos de esta forma en vez de primero con un pie y luego con otro. De aquí a nada le veo saltando desde el sofá o algún sitio aún más peligroso.

Lo cierto es que en este mes ha ganado en soltura con los pies y, aunque sigue tropezando, le veo bastante más hábil. Y una cosa curiosa es que ha empezado a jugar con los pies cuando camina, por ejemplo, a ir andando pisando especialmente fuerte, o un rato caminando más sobre los talones o con las piernas más abiertas… Es decir, que se ha dado cuenta de que con sus extremidades inferiores se pueden hacer también muchísimas cosas divertidas.

– En el lenguaje también ha habido novedades. Además de la incorporación de muchísimas palabras, habitual todos los meses, ha empezado con pequeñas frasecitas que por primera vez (ahí veo yo la novedad) no son frases aprendidas de memoria sino construídas por él. Es cierto que muchas no tienen verbo, son del estilo: “mamá, besos” o “mamá, a comer, ¡biennnn!“, pero ya de por si son combinaciones que antes no hacía. Algunas, para nuestra sorpresa, sí que llevan verbo, incluso más de tres palabras, como por ejemplo: “mamá, papá se ha ido“.

Estoy deseando que termine de arrancar porque le veo que le está costando. Cuando se levanta de la siesta muchas veces dice cosas incoherentes estando aun en la cama y cada día estoy más convencida de que me está contando lo que ha soñado, pero no puedo asegurarlo. O cuando a veces coje el teléfono y habla con los abuelos, aunque yo le entiendo mucho de lo que les dice, no acaba de hilar las frases cuando sé que podría hacerlo.

Sea como sea, en este mes se le ha notado más suelto, con una gran comprensión de lo que nosotros le decimos y si le haces preguntas es capaz de hacerse entender bastante bien y con coherencia, aunque sea usando unas pocas palabras.

– Me resulta apasionante cómo su cerebrito empieza a comprender cada vez más cosas, a asociar conceptos… Por ejemplo, hace unos días salió un mago en la tele y le dijimos “mira, que va a hacer un truco” y dijo él “truco o trato“. Y ahora es ya habitual que si se sube a algo diga “¡qué alto!” o si le decimos de ir al parque diga “¡qué divertido!“.

La imaginación también se va desarrollando, es capaz de decir que la almohada es una oruga, el gajo de una mandarina un caballo o un coche para hechar carreras y un fideo una serpiente.

También me hace muchísima gracia cuando le vas a hacer una foto y ya empieza a posar, sonríe, pone poses divertidas… O cuando se arranca a bailar cuando escucha algo de música que le gusta y da tantas vueltas que acaba borrachito perdido pero no por ello deja de moverse.

Son pequeñas cosas, pequeños avances, pero que poco a poco le van convirtiendo en un niño.

Un buen mes, desde luego. ¡Y ahora toca la Navidad!.