El mes de agosto ha sido un mes excelente, sin ninguna duda. Después de que julio sirviera de consolidación de los cambios que habían aparecido en los meses anteriores, en agosto ha vuelto a dar un salto y son un montón de cosas nuevas que ha empezado a hacer en poco tiempo, de habilidades nuevas y, en definitiva, de dar otro pasito más para dejar atrás la etapa de bebé. Después de un invierno en el que todos los meses me parecían muy similares y no me sentía muy optimista, llevar tantos meses tan buenos y con tantos cambios es un auténtico soplo de aire fresco… y da una tranquilidad tremenda.

Recoger todos los cambios en un listado me resulta imposible, me había prometido a mi misma cuando comenzó el mes irlos anotando para no olvidar ninguno pero no cumplí mi promesa. Así que recojo solamente los que se me vienen primero a la cabeza, que supongo que son los más significativos:

Por fin ha dejado de tenerle miedito a los toboganes y ya se tira sentado, incluso cuando llega abajo se pone de pie automáticamente y sigue andando o corriendo sin caerse. No sé por qué le daban respeto pero llevaba meses que cuando estaba sentado arriba se tumbaba bocabajo y bajaba así. Hasta que un día se atrevió y punto, aunque todavía creo que no es una actividad que disfrute demasiado y que algunos más altos le siguen dando cierto respeto. A mi me da que dentro de nada le veo tirándose haciendo el burro, si no, ¡tiempo al tiempo!.

Es capaz de seguir una conversación normal sobre temas habituales perfectamente y de seguir el hilo de los dibujos que esté viendo en la tele. Ya hace tiempo que soy consciente de que se entera de todo, pero el nivel de comprensión que hemos notado este mes me parece bastante superior al de hace unas semanas. Tal es así que ha empezado a interactuar con los dibujos que más le gustan, por ejemplo, ayudando a que la nave despegue en los Little Einsteins o bailoteando con algunas canciones, como la del final de La Casa de Mickey Mouse.

Repite como un lorito. Hemos entrado en esa fase por todos conocida en la que cualquier palabra que salga de la boca de un adulto puede ser memorizada y repetida hasta la saciedad. Así que el otro día incorporó a su vocabulario la palabra “cabón“, que espero que olvide pronto, y como esa un montón de palabras y expresiones súper curiosas que hacen que estemos disfrutando muchísimo de sus ocurrencias.

Parece que ha empezado a reconocer su imagen y su nombre como propios. Cuando le preguntas viendo una foto que quién es ese niño, contesta con su nombre. Si le dices que dónde está, también se señala en la foto. Y hace unos días se estaba mirando al espejo y le dije: ¿quién es ese niño?. Y me contestó con su nombre. Así que creo que poquito a poco va sabiendo quien es, algo que me resulta simplemente fascinante.

Ha empezado a llamarnos. Pienso que en este tema llevaba bastante retraso, no sé por qué motivo, pero por ejemplo cuando se despertaba no era capaz de llamarnos así que normalmente lloriqueaba hasta que acudíamos. Un buen día a principios de mes se despertó de una siesta y lo primero que dijo fue “mamaaaaa” con tonillo de llamada y todo. Y desde ese día no ha parado de hacerlo, de hecho, no sólo cuando se levanta sino muchas veces que quiere cualquier cosa, aunque luego no sepa expresar con palabras qué es lo que quiere en concreto. También ha aprendido a llamarnos “papi” y “mami“, más rico…

Identifica a las personas con su nombre, por ejemplo, al “alelo” o a nuestra perra, incluso el otro día me pareció que pronunciaba el nombre de M. Es como si de pronto se hubiera dado cuenta de que cada persona (o bicho peludo de cuatro patas) tiene una denominación que le diferencia de los otros.

Demuestra que tiene memoria. Esto lo sabíamos desde hace mucho pero este mes han sido un montón las demostraciones que nos ha dado, una de las más sorprendentes saber dónde íbamos viajando en coche simplemente reconociendo el camino que va viendo desde la ventanilla.

– Está obsesionado con las motos de juguete que ve por la calle, pero luego no las quiere para nada, sólo para empujarlas o despeñarlas por donde pueda, porque lo que es sentarse encima no le gusta nada. En general, le entusiasma la idea de empujar cualquier cosa que lleve ruedas, sea su propia silla, su andador, cualquier moto o bici que pille por la calle, el carrito del supermercado, el carrito de la compra… Menos mal que lo hace bastante bien y ya controla por dónde quiere ir porque al principio era un peligro de atropello constante.

Este mes ha descubierto lo divertidas que son las tabletas (“abeta“) y los jueguecitos y es uno de sus mayores entretenimientos. Nos deja absolutamente de piedra cuando es capaz de desbloquearla, moverse por los menús, entrar y salir de los juegos, elegir los niveles… Tremendo. Si tengo tiempo quiero hacer una recopilación de los juegos que más le gustan.

Ha mejorado la pronunciación de muchas palabras y ha empezado a incorporar palabras de tres sílabas, que antes le costaban mucho.

Ha aprendido muchas frases hechas que sabe utilizar en contexto y ha empezado a decir frasecitas muy simples como “a tele sa pagada” o “papi sa ío.

Este mes hemos tenido muy pocos gritos, toco madera para que no vuelvan. Aunque cuando se excita habla muy alto y no para de hablar en todo el día, pero lo prefiero cien mil veces a los gritos tipo Delfín.

– Aunque ya vemos por dónde van los tiros de los terribles dos, parece que poco a poco va estando más dócil porque se puede razonar mínimamente con él. Los cabreos le duran menos y aunque son muy explosivos, en resumen son menos intensos.

En este mes nos ha pegado dos o tres veces, en la cara o en el brazo, por primera vez. Me gustaría hablar de ello más adelante aunque hace bastante que no se repite, espero que haya sido un hecho aislado.

Espero no dejarme nada importante… Creo que el resumen evidencia que el mes ha sido buenísimo, no puedo estar más contenta.

No obstante, hay algunas cosillas que noto que todavía no terminan de cuadrar. Aunque en el lenguaje haya mejorado mucho, no termina de ser lo funcional que debiera. Con el vocabulario que tiene él ya podría hablar mucho si quisiera; sin embargo, sigue mayoritariamente usando esa jerga sin sentido, cada vez más cuajada de palabras y expresiones correctas, pero farfulleo en definitiva. Además, hay veces que repite mucho una frase aunque no venga a colación, como si quisiera hacer un repaso en voz alta de palabras o frases que le gustan o que ya ha aprendido.

Por otro lado, que tenga poco lenguaje no me deja ver todo lo que lleva dentro. Muchas veces no tengo ni idea de qué se le pasa por la cabeza, no sé si ya imagina historias, qué siente, qué le gusta… Y me gustaría porque tener vida interior también me parece importante y sin embargo a veces sigo pensando que no tiene muy claro lo que quiere.

El juego simbólico, de momento, está por desarrollar. No parece preocupante porque aún hay tiempo pero estoy segura de que otros niños le dan cien mil vueltas en este tema. No le veo que tenga imaginación ni que sepa jugar a nada, sabe cómo usar los objetos, sabe que a un muñeco se le acuna y se le abraza, pero realmente no sé si lo hace por pura imitación.

En cualquier caso, estoy muy optimista, lo cual me crea la duda de qué hacer con las pruebas que nos quedan pendientes de neuropediatría para el mes de octubre. Se trata de unos análisis genéticos y un electro, si no me olvido nada. Lo tengo que pensar un poco más.

No me enrollo más que al final el resumen me ha salido larguísimo. El mes que viene toca cumpleaños, ¡me parece mentira!.