Como me ocurrió el mes pasado, cuando por fin me he puesto a contar los avances del último cumplemes me he encontrado que ya tenía medio más. Hoy, exactamente, 21 meses y 16 días.

El mes de junio ha sido un mes fantástico, el mejor en mucho tiempo.

Los cambios más importantes (algunos realmente importantes) han sido:

Empezar a obedecer órdenes simples. Ya el mes pasado empezó poquito a poco pero este mes se ha terminado de soltar. Ahora es normal que le digas “dame el libro de Pocoyó” o “dame el huevo” y que vaya a la estantería, lo busque y te lo entregue, o vaya al carrito de la compra, lo encuentre y te lo pase. La primera vez que le vi hacerlo me dió un vuelco al corazón. Es tan importante este paso para nosotros, que tantos meses ha costado y que ha sido una de las cosas que más ha trabajado en AT… supone mucho que el niño haya empezado a responder a estos estímulos y que lo haga incluso con gusto.

Señalar lo que se le pide que señale, incluso nombrándolo o diciendo “aquí”. Otro de los objetivos básicos de AT por fin conseguido. Me ha demostrado, por fin, lo que yo ya sabía: que realmente conocía muchísimas cosas pero que, por la razón que fuera, no le motivaba responder a la pregunta de “¿dónde está?“. De hecho, este avance creo que a él le ha aportado una nueva forma de jugar a algo que ya le gustaba mucho, pero era el ir señalando cosas y que yo le dijera su nombre. Ahora podemos jugar de otra forma, más dinámica, a la par que va a aprendiendo nuevas palabras todos los días.

Muchas más palabras y repetir y repetir. Si el mes pasado decía que probablemente superaba las 50 palabras, ahora mismo no sé cuántas conocerá, pero muchas. Y todos los días repite cosas nuevas, sobre todo cuando está inspirado, reteniendo la mayor parte de ellas.

Mayor interacción con la perra. De pronto, ha dejado de ser invisible para empezar a interactuar con ella. Es capaz de señalarla si le preguntamos dónde está y de nombrarla cuando la ve en foto (aunque con dificultad porque su nombre tampoco es fácil). En la calle se parte de risa cuando la ve correr a toda pastilla y le gusta llevarla él mismo de la correa (con nosotros al mismo tiempo porque la perruna tira como un cabestro); en casa le coge la cola y la hace de rabiar, además de luchar con ella por jugar con el pollo de goma.

Atento a todos los detalles, incluso a los más insignificantes. Ahora todo le llama la atención, por diminuto que sea o aunque no se mueva. Esto quedó más que demostrado en el Oceanografic donde se fijó en los animalillos más pequeñitos o en los que estaban dormidos pero cada día es más evidente. Hoy por ejemplo se dio cuenta de que la casa de la abuelita de Caperucita, en un cuento que tenemos de Imaginarium, tiene un pequeño timbre que yo ni había visto. Tiene un ansia inmensa por descubrir el mundo, es increíble verle la cara de asombro.

Mejoría de la comunicación, tanto con palabras como sin ellas. Es verdad que todavía le falta vocabulario básico que le vendría estupendamente pero por gestos o con sus expresiones faciales se comunica muchísimo mejor. Sus caras son, como se suele decir, el espejo del alma. ¡Lo que nos hemos reído en el último mes con sus expresiones!.

Algo que me ha llamado la atención especialmente en las últimas semanas es que cada vez con más frecuencia utiliza el “sí”. Antes, si le preguntaba “¿quieres agua?” me decía “agua” si tenía ganas y, si no, “no“. Ahora, si quiere agua, me responde normalmente “sí”. Lo mismo con “¿has dormido bien?“, que antes me contestaba “bien” o con “¿te ayudo?” que ahora muchas veces me dice “siiiiiiii“.

Juego simbólico y primeras payasadas. De vez en cuando tiene unos puntos que no sólo se nos cae la baba sino que nos partimos de risa con él. La anécdota más graciosa del mes y sin duda de las vacaciones fue la del limón, cuando lo cogió y se lo puso en la oreja y empezó a decir “hoooooolaaaaaa, ¿holaaaa?“.

Gran interés por los niños. Empezó sintiéndose atraído por los niños mayores y ahora le atraen todos en general. Eso sí, los mayores le siguen pareciendo fascinantes… quiere jugar a sus juegos, estar junto a ellos, se le ve que está ansioso or aprender, los mira con una cara de admiración increíble, les pide ayuda cuando no puede subirse en algunos sitios o para bajar…

Tiene memoria y lo demuestra. Al comunicarse mejor, hemos podido comprobar lo que siempre hemos sabido: que el nene no tenía problemas de comprensión ni de inteligencia ni de memoria ni nada de nada. Hace unos días fuimos a dar una vuelta y pasamos por delante de la guardería a la que fue durante un mes (menos si contamos los días que estuvo malo, que no fueron pocos) hace 10 meses (del 1 de septiembre al 4 de octubre de 2010, para ser exactos). Se paró en la puerta en la puerta correcta (tienen dos), dijo “e nenes” e insistió a su padre para que le aupara para poder tocar al timbre donde hay que llamar para que abran. Hacía muchísimo tiempo que no pasábamos por allí, así que nos quedamos alucinados…. Otra anécdota, por ejemplo, con la canción de entrada de Phineas y Pherb. Muchos días, cuando Candance dice “mamaaaa, Phineas y Pherb están haciendo los créditos iniciales” él se adelanta y dice “mamá“, mirándonos con toda la intención.

Camina mejor, corre que se las pela y está más ágil. A mediados de mes empecé a notar un claro cambio en su forma de andar, cada vez menos de bebé y más de niño. En la playa esto ha sido más patente, no sé si por el ratito de la arena o porque ha tenido muchos momentos para practicar. Ahora corre que se las pela: antes podía alcanzarle andando pero ahora si quiero cogerle tengo que correr yo también detrás. Muchos escalones los sube y los baja solo y sin apoyarse por lo que ya no puedo contar con que se detenga al llegar a un obstáculo, tengo que tener mil ojos para que no se me largue a toda pastilla.

Empieza a usar los cubiertos. Aunque lleva jugueteando con ellos desde el verano pasado es ahora cuando, de la noche a la mañana, ha empezado a usar la cuchara con mayor destreza, siendo capaz de comerse más o menos bien, por ejemplo, un yogur. Tiene menos interés en el tenedor pero poco a poco parece que va pinchando y llevándose algunas cosillas a la boca, aunque la mayor parte de las veces termine cogiéndolo todo con la mano.

¿Qué cosas me siguen preocupando?. A día de hoy muy poquitas. Básicamente que aunque cada vez va siendo más flexible, cuando no se sale con la suya, por ejemplo, si interrumpimos su juego por el motivo que sea, sigue pegando unos gritos que tiemblan los cristales. Cierto es que cada vez se calma antes y que sus pollos han ido a menos y son muchísimo más cortos, pero el grito tipo delfín no nos lo quita nadie. Esta costumbre horrorosa nos va a costar mucho combatirla, soy consciente de ello, pero no voy a cejar en mi empeño porque es realmente una actitud insoportable para todos, empezando por él mismo. No es tanto que no se cabree o no se frustre, que eso es normal (y más acercándonos a los dos años), sino que pueda canalizar esa rabia de una forma que emocionalmente no le haga tanto daño (porque sufre una barbaridad) y que mediante la comunicación pueda encontrar vías de expresión que le ayuden a no ponerse de esa forma. De hecho, si ahora está mucho más feliz y su carácter es mucho más llevadero es porque cada vez se comunica mejor y eso facilita las cosas. Estoy convencida de que si pudiera dar un pasito más, esto también cambiaría. M. piensa que es algo que no va a tardar mucho en suceder puesto que el lenguaje y la comunicación no verbal van fenomenal… deseando estoy, para qué negarlo.

¿Qué podré contar el mes próximo? No lo sé, pero estoy segura de que serán cosas muy buenas.