Ayer estuvimos en la revisión de los 12 meses con la pediatra. Bueno, revisión y consulta, que andamos todavía con la fiebre…
76 centímetros y 9.300 kilos, es decir, ha bajado un poco ambos percentiles. Lo de la altura, sinceramente, creo que midió mal porque el niño estaba ya bastante nervioso. Y el peso es el mismo que me da en casa y me lo esperaba, porque entre que con los trocitos come poquito y que desde que empezó a estar malo muchos días no ha querido probar bocado, ya sabía yo que estaba más delgado, al pobre se le notan todos los huesitos de la espalda y las costillas.
Por lo demás, la consulta fue breve y reconozco que me resultó un poco decepcionante. No me hizo ningún tipo de pregunta sobre el desarrollo del niño ni me dió ninguna clase de indicación. Fui yo quien le tuvo que preguntar unas cuantas cosas y me sentó un poco mal. Creo que ayer no tenía el día especialmente simpático, ya se que esto nos pasa a todos, pero no me gustó demasiado, porque yo iba a la revisión con más expectativas de charla, al fin y al cabo son muchas cosas las que pudiéramos haber comentado: desarrollo, interés por la alimentación sólida, psicomotricidad… Cuando tienes que hacer muchas preguntas a alguien, al final te sientes en plan metralleta y eso me hace sentir incómoda. De hecho, creo que me dejé algunas cosas en el tintero, ¡qué rabia!. ¡Ah!, y además le miró la boca y ni me dijo cómo la tenía, ni cuantos dientes…
Bueno, que yo haya visto, ocho dientes. Arriba dos muelas y dos paletas. Abajo, los cuatro incisivos.
Me resulta difícil resumir el mes de septiembre porque ha estado marcado, por desgracia, por lo malito que ha estado el niño. Pero si tengo que elegir una definición en pocas palabras, diría que ha sido el mes de hacerse más mimosillo. Parecerá una tontería, pero a mi me hace una ilusión tremenda. Mi hijo, que hasta hace nada me apartaba con brazos y piernas para que le dejara en el suelo, ahora ha empezado a disfrutar de mis mimos. No sé si ha sido por su desarrollo normal o por estar enfermito o por la guarde, sea como sea, ¡me encanta!.
Poco a poco parece que está más interesado en las personas, aunque su prioridad siguen siendo los trastos.  Echa los brazos cuando quiere mimos, incluso alguna vez me ha dado lo que parece un besito. Muchas veces me mira con cariño, después de muchos meses de casi indiferencia, se sonríe en cuanto me ve mirarle. ¡Me derritooooo!.
Sigue señalando todo con el dedo. Está todo el día como Colón, mientras habla sin parar. No se le entiende absolutamente nada, pero raja por los codos. Incluso estando con mucha fiebre no para de murmurar, con entonación, pausas, puntuación… ¡¿qué dirá?!. Hace unos meses decía alguna palabrita, sin significado, pero la decía. Ahora a duras penas dice alguna vez papá, mamá o agua, más bien de casualidad. 
Se hace entender mucho mejor, voy entendiéndole bastante más. Grita siempre que no le gusta algo y dice algo así: aaaaaaaaaa (gritando) . A veces añade otra sílaba y la cosa queda en: aaaaaaaa ca tó. Que no sé que significara, pero no debe ser bueno. Nosotros nos partimos.
Está muy destructivo. Todo lo tira al suelo, todo lo rompe. Rasga las revistas, los libros, cualquier cosa de papel y se lo come, hay que tener muchísimo ojo. Aporrea los juguetes, especialmente contra cosas delicadas como la pantalla de la tele o una cristalera. Tira la papelera y saca todo lo de dentro.  Intenta subirse al mueble de la tele y trepar por el sofá. Abre las cajas y los cajones y todo lo revuelve. Si le metes en el parque, se pone de pie y va tirando los juguetes fuera.Vamos, que por donde pasa parece que ha pasado un tornado.
Le gusta colocar objetos encima de los animales o ofrecérselos. A veces intenta meterle al gato el rabo en la boca, o meterle a la perra un aro por el hocico. O le doy una galleta y me la quiere meter a mi en la boca.
Construye torres de dos piezas, pero lo que más le gusta es destruirlas. Maneja bien ambas manos, intenta meter cosas procedentes de distintos juguetes una dentro de otra. Utiliza un palito para alcanzar algo que le pilla lejos… En definitiva, muestras los primeros signos de “inteligencia”. 
En cuanto a moverse, creo que va despacito. Sigue desplazándose agarrado a los muebles, cada vez con más soltura. Pero lo que es caminar de las manos lo hace regular y sólo cuando le apetece. Si no quiere ir donde le diriges, dobla las piernas y se sienta o se niega a seguir. Puede dar algún pasito si le sujetas con una sola mano, pero enseguida se cae. Lo único que sí ha mejorado es su estabilidad de pie pero en cuanto se da cuenta de que no está sujeto, se agarra rápidamente porque le da miedo. Creo que aún tardaremos bastante en verle caminar.
Parece que reconoce las voces y sonidos. Cuando le pongo a su papi al teléfono, sonríe como si le conociera. Igual con mi madre. Cuando mi marido entra por la puerta, en cuanto oye la llave ya se pone nervioso y se gira hacia la puerta para verle llegar. Ayer le puse la webcam con su padre y se puso a lloriquear como si no entendiera por qué estaba dentro de la tele. Supongo que cada vez es más consciente de quien somos cada uno, aunque no es capaz de señalarnos cuando le preguntan y se sigue yendo con cualquiera que le haga cuatro gracias.
Le encanta la cocina y el baño, los peores sitios de la casa, claro. Intenta abrir los armarios y se lo pasa pipa abriendo el grifo del bidet y tocando el agua con las manos. Cuando va para allá gateando y ve que vas detrás, mira hacia atrás como los ciclistas y acelera. Se cabrea cuando le cojo y le impido la entrada.
Gatea mucho más, ya casi no se arrastra. Además gatea bastante deprisa, ha mejorado bastante la técnica, algo que sus camisetas agradecen muchísimo.
Muchas cositas nuevas, ahora que lo releo… Seguro que me dejo muchas, ¡es complicado ponerse a pensar de un tirón!. Está muy muy rico, ¡para comérselo!.