El cumplemes de septiembre ha pasado un poco inadvertido entre la guardería, las vacaciones de mi marido… Y eso que es un “hito” importante porque a partir del mes que viene mi niño tendrá ya 1 año (¡aunque nosotros sigamos contando en meses!).
Si el mes de julio fue un mes de más desarrollo físico, el mes de agosto se ha caracterizado sobre todo por una evolución intelectual. Noto a mi hijo mucho más despierto, más comunicativo, veo claramente que entiende mucho más de lo que logra expresar. Cosas nuevas en esta materia:
Ha empezado a señalar. Todavía no está muy claro que señale con la intención de conseguir cosas, pero sí señala con curiosidad. Señala mi boca, mi nariz; si le enseño una foto, señala a las personas que le llaman la atención; si le enseño el plato de comida y su vaso, señala lo que quiere; si se arrima a la tele, señala lo que vaya saliendo en movimiento… Cada vez señala más y con más precisión. Le falta, creo yo, señalar sabiendo que puede conseguir muchas cosas con ese gesto, pero va por buen camino. 
Nos ofrece cosas, sobre todo cosas que está chupando y que le gustan, para que chupemos nosotros también. Incluso si le dices “¿me lo das?”, muchas veces nos lo entrega. 
Probablemente entiende muchísimo más de lo que parece. Algunas veces está en el suelo jugando con cosas que ha tirado de una mesa y le digo: “cariño, ¿subes eso a la mesa?” y lo intenta. Cuando le hago preguntas durante la comida, por ejemplo, si quiere seguir comiendo o beber agua, señala. O si quiere más yogur pero se ha terminado, señala el envase vacío. Son unos gestos un poco difusos, me explico: señala con el dedo claramente pero su expresión facial denota que está todavía averiguando si con el índice en ristre puede conseguir cosas o no… es como una función señalar que funciona todavía en beta.
– “Media lengua“. Más allá de los balbuceos de meses anteriores, esto ya es un lenguaje en toda regla, sólo que no se entiende nada. Lo que habla ahora son palabras rarísimas, frases con entonación… Es divertidísimo porque además, de vez en cuando, hasta parece que dice cosas con sentido. Creo que ha pronunciado mucho menos “papa” y “mama” que el mes pasado pero a cambio ha ganado en formar lo que supongo que para el son frases con significado. Ahora dice cosas como: “Itu coco alagua?” y además se te queda mirando esperando tu respuesta. O, jugando con alguna cosa, “Eto, eto, coco papa”. Por cierto, la primera palabra que le he enseñado a decir ha sido “coco” (el nombre de uno de nuestros gatos), pensaba que no me iba a hacer ni caso pero ahora la repite mucho. Ah, y hace unos días ladró mi perra y dijo (¡lo prometo!): “guau, guau”. ¡Qué lástima no haber grabado ese momento!.
Se contagia de las emociones con mucha facilidad. De unas semanas para acá, si ve a un niño llorar, llora él también. Si me hago daño en casa y protesto, llora. Si la perra ladra porque ha oído un ruido extraño, parece que reconoce ese ladrido de miedo y llora él también. Si se hace daño, busca nuestra expresión facial para decidir si tiene que llorar o no. Y también se ríe aún más fácilmente, parecería imposible pero sí, basta con que te rías tu para que se ría él.
Parece que, por fin, se interesa más por las caras humanas. Siempre he dicho que mi hijo cumple perfectamente esto que se suele decir que hay estudios que demuestran que los niños prestan más atención a los objetos y las niñas a los rostros. En algún momento me ha llegado a preocupar el poco caso que me hace mi hijo, sobre todo porque raramente centrara su mirada en mi. Poco a poco este mes se ha notado un cambio, me mira más, siente más curiosidad por las cosas que hago, por las que le digo, me mete el dedo en la boca, en la nariz, se ríe mientras lo hace… Parece que quiere imitar algunas palabras que le decimos, el ladrido de la perra…
Le gusta meter objetos en los sitios, empezando por sus encajables. Si le dejas en la trona sin atar, intenta encajarse él el cinturón. El otro día se empeñó en meterle a un gato el rabo en la boca mientras nosotros nos partíamos de risa. A veces coge algún objeto y busca metérnoslo a nosotros por cualquier orificio que pille. 
Cada vez es más consciente de que puede conseguir cosas gritando, retorciéndose y llorando. Cuando empezó a gritar con 5 meses, sólo mostraba una incomodidad difusa. Ahora grita mientras te mira a la cara para ver si va a funcionar. Si no funciona, grita más alto. Si le regañas o pasas de él, llora. Si ve que te marchas, se calla porque se da cuenta de que no va a funcionar. 
Está en modo destructivo total. Todo lo tira al suelo, todo lo saca de su sitio, todo lo que pilla lo rompe. Como coja una revista o un libro, destrozada queda y además se come el papel como le dejes. Habitación por la que pasa, habitación que arrasa. 
¿Podría ser que estuviera ligeramente más cariñoso?. Desde que empezó la semana he notado que no le desagrada tanto estar en brazos, de hecho hay veces que lo pide y no lucha enseguida porque le sueltes. Algunas veces llora y se calma cogiéndole (¡aleluya!). En estos dos días de guardería, me ha echado los brazos para que le cogiera (¡no me lo creo ni yo, hasta mi madre me ha felicitado!). Y hoy por ejemplo le he sentado conmigo en el sofá y se ha ido deslizando hasta que se ha quedao pegadito a mi, cogiéndome la mano con la suya (babassssssss).
En el plano físico, mis rudimentarias mediciones (este mes no toca revisión) dicen que pesa 9.250 kg y mide 75,5 cm. Así que estaríamos en las mismas cifras de siempre, un percentil 75 de altura y un 25 de peso. En esta materia ha habido pocos cambios, más bien perfeccionamiento:
Se desplaza cada vez más rápido y más seguro dando pasos lateralmente. Ahora es capaz de ponerse de pie en el radiador, avanzar hasta la mesa, luego la silla, luego otra mesa, luego el sofá y después la trona. Así, es capaz de recorrerse medio salón si quiere. 
Está mucho más hábil. Se levanta, se sienta, se gira, se pone a cuatro patas, se vuelve a sentar, se pone de pie apoyado en algo… a toda leche, sin dudar, parece muy seguro de lo que hace, ya no tengo miedo de que se mate. Se sigue dando sus porrazos, pero mucho menos que meses anteriores. 
Tiene mejor equilibrio y se pone a prueba él mismo. A veces, estando apoyado tranquilamente en un mueble, suelta las dos manos con cara de ilusión. Se sostiene sin apoyo quizá unos 3 segundos y después cae sentadito. Ya puede ponerse de pie mientras tiene algo en la mano o estar apoyado con una sola mano.
Parece haber perdido algo de interés en dar sus primeros pasos y ha mejorado poco en este aspecto. Sigue poniéndose de puntillas muchas veces, o dando saltitos de alegría. No obstante, como ha mejorado su equilibrio, puede sostenerse algo mejor si le sujetas con una sola mano (aunque enseguida busca que le des la otra).
Practica un millón de veces al día el ponerse de cuclillas. En julio le costaba pasar de estar de pie a sentarse pero ahora lo hace muy bien, de hecho hay veces que se queda en cuclillas y vuelve a levantarse. Alguna vez en los últimos días ha parecido que estaba ensayando ponerse de pie sin apoyarse en nada, aunque no le veo preparado. 
Estoy asombrada de lo bien que hace la pinza. Puede coger miguitas minúsculas, aunque luego le cuesta metérselas a la boca sin perder la mitad por el camino (a veces come sus trocitos como el monstruo de las galletas).
Gatea más a menudo y distancias más largas, pero sigue empleando casi siempre el arrastre sobre la tripa. Cuando gatea, lo hace despacio, supongo que por eso prefiere arrastrarse cuando quiere ir deprisa. A estas alturas tengo clarísimo que no gatea porque no le apetece, lo cual es una pena porque se ensuciaría muchísimo menos (os podeis imaginar como se pone después de arrastrarse durante horas por el suelo de la casa).
Masticación. Ha mejorado. No es que sea un experto todavía, pero ya está comiendo trocitos suaves sin problemas. A veces quiere meterse algo muy gordo para dentro sin mascar lo suficiente, pero al notar que no pasa, lo devuelve a la boca y lo rumia otro rato. Cuando hay que mascar algo más duro, se lleva la comida a la parte donde debería tener las muelas y parece que se ayuda aplastándolo con los dedos. 
6 dientes completamente fuera, aunque algunos todavía no con su largo definitivo. Las 2 paletas centrales superiores y abajo 4 incisivos. 
Qué largo me ha salido el resumen, ¿no?. ¡¡¡Y eso que pensaba yo que había sido un mes de pocos cambios!!!.