Cada vez se habla más de emprendimiento femenino, muy especialmente de mamás emprendedoras. Trabajar desde casa y hacer que sea compatible con criar a nuestros hijos en primera persona es el sueño de muchas. Por eso buscamos consejo y acompañamiento.

Son muchas las mamás que he conocido en estos años, que me habéis escrito, para compartir vuestros proyectos e intercambiar ideas.

Como mujeres y madres entiendo que habrá tantas versiones de emprendimiento como cada una de nosotras.

Mi enfoque es el emprendimiento desde casa y poniendo siempre por delante a los niños.

El autónomo que trabaja en casa es una profesión que a los ojos de muchos parece un chollo pero que también tiene sombras.

Emprender desde casa mientras mantienes a tus hijos en el eje central de tu vida requiere de un gran esfuerzo de organización y compromiso.

Os cuento mis 10 consejos para trabajar desde casa como mamá emprendedora:

1. Tener unos objetivos claros, realistas y flexibles

 

Tener un objetivo claro es la piedra angular de todo lo demás.

Yo soy mucho de empezar precipitadamente. Mi cabeza está siempre en marcha y cuando pienso en algo lo quiero ya. Pero las cosas ruedan mejor cuando te tomas un tiempo primero para saber qué quieres hacer y también cómo lo vas a hacer.

Si tu objetivo es ganarte la vida trabajando desde casa, con un proyecto propio, mientras sigues maternando a tus hijos en primera persona, mantener un objetivo claro te evitará perder el norte.

Tener siempre el objetivo fijo en el horizonte es, para mi, una especie de boya en el océano. Te evita ahogarte los días en que sientes que no puedes con todo.

 

El objetivo tiene que ser realista, muy especialmente cuando los niños son la prioridad.

Hay muchas cosas que me encantaría hacer pero obcecarme en ellas me produciría un nivel de frustración muy muy elevado.

Ser realista, en mi caso, es ser consciente de cosas como:

– Que mis hijos tienen jornada partida en el cole (un auténtico infierno para organizarse),

– Que sólo debemos contar con el apoyo que mi marido y yo nos damos mutuamente,

– Que cualquier planificación se irá al traste si alguien se pone enfermo o

– Que en vacaciones las cosas se complican un 200%.

 

Algo muy importante es que el objetivo sea flexible

Una de las cosas buenas que tiene ser tu propio jefe es la flexibilidad. En todos los sentidos.

Me parece importante, sobre todo, porque si tu prioridad son los niños, por muy bien que tengas todo organizado, en cualquier momento se te va al traste. Y no una vez, sino muchas. La organización, los objetivos, la planificación, las reuniones que tengas organizadas… Todo.

Si no eres flexible, te vas a tirar de los pelos una y mil veces.

Sí, hay que perseguir el objetivo con ahínco, pero sin fustigarse.

De hecho, cuando sientas que estás al límite, concédete un descanso. No tienes jefe así que no tienes que rendirle cuentas a nadie más que a ti. No seamos más duros que el peor de los jefes. Si te sientes mal, tómate unas horas o un día libre. No se va a acabar el mundo. Y no te sientas culpable por ello.

 

2. Planificar muy bien el trabajo del día a día

Saca un rato todos los días para planificar lo que vas a hacer al día siguiente.

No te sientes nunca delante del ordenador en plan a ver ahora qué hago. Acabarás de una red social a otra perdiendo el tiempo. Y cuando tienes niños y un proyecto que sacar adelante, si algo no tienes es tiempo que perder.

Yo planifico en la cama. Como no duermo, ocupo mi mente, entre otras cosas, en priorizar la siguiente jornada.

Aquí podríamos aplicar los mismos consejos que he compartido antes: la planificación debe ser clara, pero también realista y flexible.

De este modo, cuando te sientes en el ordenador sabrás exactamente lo que vas a hacer. Irás directa a lo importante y te dejarás de tonterías.

 

3. Estrujar al máximo las horas en las que no están los niños

Mi objetivo es estar al 100% con los niños.

O si no al 100% (porque cada vez más les explico que tengo que sacar un ratito para trabajar, sobre todo ahora en verano que estamos todo el día juntos) sí al 99%.

No quiero que su vida se vea alterada por el hecho de que yo tenga que trabajar. Es una decisión muy personal y que comprendo que mucha gente no la comparta. Es la forma que nosotros hemos elegido para criarles.

Obviamente esto significa que hay que estrujar al máximo las horas en las que no están los niños.

Durante el curso escolar, las pocas horas que pasan en el colegio son oro para mi.

Como la jornada es breve, y además están todas las vacaciones, trabajo mucho por la noche.

No me funciona levantarme antes porque el Peque sigue teniendo un sensor brutal y en cuanto me levanto viene detrás tanto si estaba en mi cama como no. Así que no compensa madrugar si al final no voy a sacar rato para trabajar y encima le voy a tener enfadado todo el día por haberse levantado demasiado pronto.

Además, yo soy muy nocturna. De modo que dedico todas las noches 4-6 horas a trabajar. En invierno intento estar delante del ordenador como muy tarde a las 21.30h… y en verano cuando buenamente puedo.

Las horas de la noche me parecen maravillosas. Mi mente trabaja muy bien, adoro el silencio nocturno y me cunde mucho.

Mi reparto de tareas suele ser:

– Tareas sencillas, que requieren atención inmediata y rápidas de atender, durante el día.

– Tareas que requieren concentración y trabajo sin interrupciones, durante la noche.

Vuelvo a hablar aquí de tener un objetivo claro pero al mismo tiempo realista y flexible. Hay que saber adaptarse.

Hay noches, por ejemplo, en las que me encuentro realmente agotada. Tengo comprobado que me pasa cada 10-20 días. Esas noches escucho a mi cuerpo y mi mente e intento dormirme pronto. Al fin y al cabo, trabajo porque hay que vivir, no al revés.

 

4. Ser más rápida que el rayo 

Parece una obviedad, pero cuando hay poco tiempo no te puedes dormir en los laureles.

Una cosa tan simple como saber escribir en el ordenador rápido y sin errores ayuda muchísimo.

Si no sabes mecanografía, te recomiendo muchísimo que dediques unas semanas a ponerte con ello.

 

5. Siempre en modo multitarea 

En realidad siempre he sido así, con la cabeza llena de muchas cosas al mismo tiempo.

Pero ahora las tengo compartimentadas, porque organizado todo funciona mejor.

Multitarea significa que puedo combinar una tarea sencilla del día a día con una tarea mental que no quiera de una gran planificación.

Por ejemplo, si estoy viendo algo en la tele por la noche, al mismo tiempo estoy haciendo alguna tarea ligera como atender las redes sociales, el correo, planificar el día siguiente, etc.

Lo mismo cuando estoy haciendo la comida, doblando la ropa o cuando salgo a caminar deprisa.

Siempre llevo conmigo el móvil o una pequeña agenda, que me permita hacer anotaciones de todo lo que voy pensando mientras hago otra tarea.

Así adelanto tareas y cuando me siento en el ordenador puedo ir a tiro hecho.

Para mi es fundamental saber qué tengo que hacer y cuándo lo voy a hacer. Me permite no perder el tiempo.

 

6. Anotarlo todo

Yo solía tener una mente privilegiada. Pero hace ya años que ya no es lo que era. Lo que no anoto en papel termina volando de mi mente.

Si te pasa como a mi, dedica un rato a encontrar un buen sistema que te permita tomar notas de forma ordenada y consultarlas.

Preferiblemente un sistema que puedas llevar siempre contigo.

A mi no me entusiasma utilizar el móvil para eso (y mira que estoy enganchada) pero hay que reconocer que es muy muy práctico, aunque casi siempre acabe pasándolo a papel.

 

7. No perder el tiempo en cosas improductivas

Consultar el estado del mail cada 10 minutos no es necesario.

Tampoco las actualizaciones de las redes sociales.

Cuando no sobra el tiempo, hay que priorizar.

Si algo te hace perder el tiempo sin redundar en un beneficio para tu trabajo, suprímelo o muévele a tu (seguramente escaso) rato de ocio.

 

8. Aprovechar cada “tiempo muerto” en pequeñas tareas que adelanten trabajo

Yo antes pensaba que había cosas que no merecía la pena empezar si no las podía terminar del tirón.

Pero desde que nació el Peque, el concepto “del tirón” ha desaparecido de mi vida. Incluso por la noche, raro es el día que no tengo que dejar lo que estoy haciendo porque alguien pide agua o porque el Peque se despierta llorando.

Si sólo trabajara del tirón, no haría nada.

Ahora trabajo con muchas pestañas y ventanas abiertas al mismo tiempo. Que tengo un hueco, me pongo con ello. Incluso a veces empiezo en el ordenador y luego sigo desde el móvil, después con el portátil y remato desde el ordenador de sobremesa de nuevo. Estrujar cada minuto de tiempo es crucial, no voy a despreciarlo porque sea poquito.

 

9. Delegar lo máximo posible

¿Qué es lo que mejor sabes hacer? ¿Y qué es lo que más te gusta? ¿Coinciden ambas cosas? Si es así: enhorabuena. Ahora, ¡céntrate en ello!

Para todo lo demás, delega en la medida que te sea posible.

Dedicarte a tareas que no te gustan o que no sabes hacer te va a suponer muchísimas horas perdidas, un gran esfuerzo… y un resultado incierto.

En esto tengo ventaja porque mi marido y yo formamos un gran equipo. En realidad aquí no hablamos de delegar porque compartimos la misma responsabilidad con Kangarunga, pero sí que hemos compartimentado las tareas de modo que cada cual se dedica a lo que mejor sabe hacer.

No imagino lo que tardaría en hacer muchas cosas sin tener un informático en casa, y eso que yo tengo más idea que un usuario medio. Si tu tampoco controlas de informática, te aconsejo que busques una persona de confianza a quien delegarle esa tarea. Aunque te cueste dinero, el tiempo que vas a ahorrar y la cantidad de problemas que te vas a evitar creo que no tiene precio.

Con delegar lo máximo posible me refiero también a todo aquello de tu vida cotidiana que te aparta de tu objetivo.

Si quiero estar al 100% con mis hijos y al mismo tiempo no descuidar mis proyectos, no me queda tiempo en mi día a día para más.

Si puedes delegar la limpieza en otra persona, o al menos una parte, te lo recomiendo.

Nosotros compramos habitualmente comida preparada o pedimos que nos la traigan. No todos los días, pero sí a menudo.

Desgraciadamente este barrio tiene muy pocas opciones para ello y empresas que ahora se están poniendo de moda como Deliveroo aún no sirven aquí. Pero aprovechamos todas las opciones que tenemos a nuestra disposición. No me puedo permitir pasar una hora diaria haciendo la comida y recogiendo y luego otra vez a la hora de la cena.

 

10. Comprar por Internet

Esto os lo he dicho un millón de veces: adoro comprar online.

Me parece súper idílico ir todos los días al mercado a hacer la compra fresca del día y luego llegar a casa y preparar la comida. Pero es implanteable para mi.

Ir a comprar a una tienda me parece una pérdida de tiempo cuando puedo hacer la compra en mi casa, desde la cama incluso, a cualquier hora del día, y recibirla en casa mientras estoy con los niños o trabajando, sin tener que desplazarme, chupar atascos, tener que hacer cola en un probador, ir a una tienda y que nunca tengan mi talla o cargar con peso.

Hace siglos que no piso un supermercado para hacer la compra.

Tampoco suelo comprar ropa en tiendas físicas.

La comida de nuestra perra y gatos la compro online. Igual que la arena.

Libros, juguetes, pilas, pegamento, artículos de papelería… Online.

Toda la cosmética la compro en Internet.

En realidad, salvo comprar el pan, apenas compro nada a pie de calle.

 

Como véis, no hablo de tener un lugar de trabajo. Es un consejo que he leído en un millón de sitios y que yo no practico. En una casa tan pequeña como la nuestra, tener un lugar de trabajo fijo e impoluto es irreal. Sí que tengo una mesa, en el mismo salón, donde tengo el ordenador de sobremesa y la impresora. Pero trabajo mucho desde el móvil y también utilizo el portátil casi todos los días. Muchas veces en la cama cuando me duele todo el cuerpo por la noche pero la mente me sigue funcionando. ¡Hasta me lo he llevado a un parque de bolas!

Personalmente no necesito tener un lugar fijo para concentrarme, puedo trabajar desde cualquier sitio. Cosas de la multitarea, supongo.

 

Os resumo mis 10 reglas de organización para trabajar en casa en esta infografía:

10 consejos para trabajar desde casa como mamá emprendedora infografía

 

En definitiva, si eres mamá y quieres emprender tu propio proyecto sin descuidar a tus hijos: se puede.

Si es tu caso, espero que estos 10 consejos para trabajar desde casa como mamá emprendedora te hayan resultado útiles.

Y si quieres que charlemos y compartamos experiencias, ¡te espero en mi correo!