Como ya sabéis, en casa nos gusta mucho jugar con plastilina. Nos ha gustado desde siempre, desde que Mayor era pequeñito. Fue de los primeros juegos manipulativos que incorporamos con él y cinco años después ahí seguimos. Además, en los últimos tiempos hemos descubierto las masas de moldear, como la de Staedtler o la de Alpino que os hemos ido comentando. Lo bueno de estas pastas es que añaden aún más diversión al juego ya que nos permiten formar figuritas que se quedan duras y con las que podemos jugar todas las veces que queramos.

Más allá de ser una actividad lúdica, lo cierto es que jugar con plastilina es una actividad llena de beneficios:

1.- Manipular plastilina con sus pequeños dedos y manitas es un fantástico ejercicio de psicomotricidad fina. Amasan, intentan hacer formas con precisión, separan y unen piezas… sin darse cuenta están mejorando su destreza con los dedos y también la fuerza. Muchos niños, como les pasaba a Mayor, tienen poca fuerza en los deditos cuando empiezan a escribir. Pues bien, jugar con plastilina es una actividad muy recomendable para que vayan cogiendo tono para utilizar un lápiz.

2.- Fomentar la concentración. Aunque al principio se suele empezar jugando de manera totalmente libre y haciendo formas muy básicas, los típicos churros, pronto los niños se animan a hacer cositas, de manera que tienen que concentrarse para lograr el objetivo fijado. En casa nos da sorprendentes resultados: un buen ratito sentados y casi casi en silencio.

3.- ¡Qué viva la creatividad! Con la plastilina todo es posible. ¿Una fresa morada, un dinosaurio azul? ¡Por qué no!

4.- Aprender los colores. Y no sólo los colores básicos sino también conocer qué pasa si los mezclamos, observar cómo se van fundiendo hasta crear un color completamente nuevo. Casi parece magia.

5.- Valorar las proporciones. ¿Puede un perro tener la cabeza más grande que el cuerpo? La semana pasada el Peque tuvo ocasión de comprobar que las cabezas grandes no se sostienen con facilidad y nos tocaba re-hacer la figura. Sin duda, también es un excelente ejercicio de observación de la realidad cuando lo que queremos no es crear lo que nuestra imaginación nos sugiere sino reflejar la realidad.

6.- Estimular sentidos como el tacto, el olfato y la vista. Mis hijos son súper sensibles a los olores, ¡en casa no soportamos las plastilinas que huelen fuerte! Afortunadamente las que hemos ido descubriendo son fantásticas en ese sentido.

7.- Valorar que conseguir nuestros objetivos requiere un esfuerzo, que no todo se consigue a la primera sino probando y repitiendo y sentirnos muy satisfechos cuando logramos plasmar en la plastilina aquello que buscábamos. Como mamá, creo que la plastilina es un estupendo ejercicio para que suban su autoestima al tiempo que comprenden que todo necesita de un aprendizaje y un esfuerzo.

8.- Entender cómo los objetos cambian de estado por causas físicas. Por ejemplo, si nos dejamos la plastilina destapada, se queda seca y ya no podemos trabajar con ella. O con las figuritas de masa de moldear, sabemos que si las metemos en el horno (las de FIMO de Staedtler) o las dejamos al aire (las de Magic Dough de Alpino), al cabo de un rato tendremos una figura dura con la que jugar sin miedo a que se desmorone.

9.- Aumentar su capacidad de frustración. Este me parece un punto muy interesante ya que mis hijos siempre han tenido tendencia a tirar la toalla a la primera de cambio. Poquito a poquito, mejorando cada día, vamos trabajando su capacidad de superarse, de no rendirse a la primera, de ser conscientes de que no pasa nada si el primer día no somos capaces de hacer lo que queremos.

10.- Un momento de vínculo en familia. Normalmente no les dejo solos jugando con la plastilina sino que me pongo con ellos. Es un momento en el que sin darnos cuenta muchas veces salen a relucir cosas que han pasado en días anteriores, vivencias que han tenido en el cole… mientras amasamos, de forma natural, van contando cosas. En el caso del Peque no es nada sorprendente ya que sin esfuerzo nos da el parte diario del colegio, pero en el caso de Mayor a menudo me sirve para enterarme de cosas que de otro modo nunca me hubiera enterado. Es una actividad, también, que disfruta mucho el padre de las criaturas, al que ambos admiran profundamente ya que hace las figuritas muchísimo mejor que yo… así que cuando quieren hacer algo difícil, ¡tienen claro quién es el habilidoso de la familia!

Podría seguir enumerando más de 10 beneficios de jugar con plastilina. Me parece una actividad realmente genial en todos los sentidos. ¿Vosotr@s también la disfrutáis?

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