Cuando iba al colegio muchas veces pensaba: ¿para qué sirve que yo me aprenda esto?. Por desgracia, esa pregunta nunca obtuvo respuesta… porque nadie se atrevía a decir la verdad: para nada. No voy a hablar del tema de qué esperararía yo que se enseñara en las escuelas, porque sería muy extenso,sólo planteo una pregunta: ¿sería posible enseñar algo útil y para toda la vida, algo que no se olvide a la velocidad del rayo?.
Ayer pasamos más de una hora maniobrando con la cuna del bebito para conseguir bajar el somier y el colchón a su posición más baja. Hora y media, aproximadamente, cuando cualquier manitas podría haberlo hecho en 15 minutos. Antiguamente, los hombres sabían arreglar los desperfectos de las viviendas y las mujeres sabían coser. ¿Es machista?. Probablemente, pero resulta la mar de práctico tener en la familia quien pueda ayudarte con las chapuzas del hogar o quien pueda coserte los bajos de los pantalones (me da igual que sea hombre o mujer, el caso es conocer a alguien que pueda echarte un cable).
Desde mi modesto punto de vista, haríamos bien en enseñar en la escuela cosas verdaderamente útiles (además de las asignaturas clásicas, por supuesto): rudimentos básicos de costura, cambiar una rueda al coche o los pilotos fundidos, pequeñas chapuzas en casa, configurar una red wifi, planchar, redactar un escrito de alegaciones ante una multa…
Cuando empecé a estudiar la carrera (Derecho) se me ocurrió una idea que he mantenido desde entonces: una asignatura que podríamos llamar “derechos civiles básicos” y que explicaría, a nivel de usuario, cosas tan sencillas como: recursos de multas, derechos de los consumidores, propiedad horizontal (comunidades de vecinos), nociones básicas de todos los impuestos, derecho laboral, etc.
¿Qué conseguiríamos con todo esto?. Podríamos salir de la escuela sabiendo hacer algo, aunque fuera tan tonto como cambiar una bombilla. Que calcular en qué punto se encontrarán dos trenes puede ser muy divertido, pero utilidad práctica no tiene ninguna. Además, si todos los ciudadanos tuvieran una noción básica de Derecho, los políticos mentirían menos y, en general, se oirían menos pamplinas, que yo oigo diariamente cada cosa que me sangran los oídos.
Sobre esta disquisición acerca de si otro tipo de educación es posible, os dejo una charla TED titulada “Las escuelas matan la creatividad” que en su momento me encantó.

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