Cuando estaba embarazada no me planteaba la excedencia. A pesar de que para los temas laborales he sido una pirada (algo que mis padres nunca han dejado de reprocharme), me parecía un atrevimiento del que no me consideraba capaz. No sólo por mi empresa (que también) sino por cómo lo fueran a encajar mis padres. Sí, ya sé que es penoso, pero mis padres en el tema laboral me han presionado, coaccionado, hecho chantaje emocional y vuelto a presionar. Con escasos resultados, eso sí, pero reconozco que su opinión en gran medida me ha influido en estos años… (marujaaaaaaaa, era el insulto más repetido por mi madre). Si hasta tenía miedo al día en que les dijera que estaba embarazada, pues para ellos era sinónimo de tirar mi vida (/carrera) por la borda.
Caí de baja laboral con 16 semanas de embarazo. Mi empresa pasó de mi olímpicamente. Aunque estuve hospitalizada 2 semanas, que se dice pronto, no recibí ni una mísera llamada para interesarse por mi estado de salud. Más bien lo contrario, fui yo la que tuve que llamar varias veces a mi jefa, más que nada porque en esas 2 semanas despidieron a mi compañero (y sólo éramos él y yo como curritos y ella como jefa) y yo no entendía nada de nada. No quise averiguar mucho más y me quedé con la sospecha de que mi departamento cerraba, bastante tenía yo con lo que tenía encima.
Llegó el 2 de octubre de 2009 y yo no había recibido ninguna noticia de mi empresa. En el momento que tuve a mi hijo en brazos me di cuenta de que 16 semanas no llegaban ni para empezar a cuidarle. Creo que en el mismo quirófano decidí que iba a pedirme una excedencia y creo recordar que se lo dije a mi marido nada más subir a la habitación.
No sé si es porque ahora me va quedando poco para reincorporarme en octubre, pero creo que debería haber pedido mucho más. Cuando decidí pedirla, sentía que le estaba robando a mi empresa. 24 semanas de baja laboral más 16 semanas de baja de maternidad más vacaciones acumuladas más horas de lactancia… la última vez que me vieron fue sobre el 20 de abril de 2009 y no volverían a verme hasta febrero de 2010. Y encima llegaba yo y les decía que de febrero nada, que volvería en octubre. 
El día que fuí a mi empresa a firmar los papeles iba, de verdad, como si fuera a cometer un atraco a mano armada. Además, qué se le podía decir a mi jefa, que había sido madre un año antes que yo y había trabajado hasta el último día y se había reincorporado cuando tocaba.
¿Me hubiera atrevido a pedir el máximo de excedencia?. Probablemente no. Aunque el cálculo económico que hice fue muy estricto y hemos mejorado las cifras, tres años sin cobrar son muchos. Pero, además, ¿con qué cara y en qué situación hubiera vuelto a mi empresa casi 4 años después?.
Esta semana le comentaba a mi marido que uno de los motivos por los que no quisiera quedarme embarazada inmediatamente es porque me moriría de la vergüenza si me reincorporara a trabajar, me quedara embarazada de nuevo enseguida y de nuevo cayera mala, repitiendo lo anterior: baja de larga duración, baja de maternidad y nueva excedencia. Porque, eso sí, tengo claro que con el próximo niño no me voy a limitar a una excedencia corta. 
¿Por qué no pedí la cuenta?. Pues porque no está el horno para bollos. Porque prefiero estar un tiempo sin cobrar y luego volver a algo “seguro”, cerca de casa, con jornada de reducida, que encontrarme en el mercado laboral con una carrera que no vale para nada y con unas condiciones laborales que ni quiero ni puedo aceptar. Y como quiero tener más hijos, o meto otro ingreso en casa o es inviable.
Leyendo ayer a La mamá de Mateo pensaba en que, efectivamente, esto del dinero cada vez me da más asco. ¿Podemos estar conformes viviendo en un mundo donde estamos tan esclavizados que no podemos decidir cuántos hijos queremos tener, cuándo queremos tenerlos y cómo querermos criarlos?. ¿Soy la única a la que le parece repugnante prostituirse de esta forma?.
Me consuelo pensando en que otra cosa no, pero narices para mandar todo al carajo me sobran. Ya lo hice una vez, mandando a la mierda un trabajo alienante pero supuestamente de éxito, puedo repetirlo de nuevo con un trabajo basura.
Hoy estoy negativa.