Desde que el bebito se puso malo a principios de mes, no pego ojo por las noches. Da igual lo cansada que esté por el día y lo movidita que haya sido la jornada, me meto en la cama y me dan las 2, las 3 de la madrugada dándole al coco. Además, como me acuesto pensando en que el bebito se va a despertar una o varias veces, me pongo más nerviosa todavía y, al final, cuando llega el día siguiente yo he dormido apenas 4 ó 5 horas…
Así que con tantas horas nocturnas con los ojos abiertos como platos, me pongo a pensar y se me ocurren muchas ideas, muchas preguntas, pensamientos, reflexiones… Una de las más recurrentes ha sido: ¿en qué momento dejé de sentirme en proceso de recuperación tras el embarazo?.
Los primeros meses se puede decir que estaba obsesionada con todo lo que me había pasado: un mal embarazo, una cesárea (de la que no estaba descontenta pero siempre es algo “traumático”), una lactancia fracasada… No es que no hubiera un solo día en que no pensara en el tema, es que lo tenía en mi cabeza de forma permanente. Además, los síntomas físicos eran evidentes: lenta recuperación del asma, recuperación paulatina de la cesárea, adaptación del cuerpo a mi figura actual, pérdida de pelo y después salida de cabellos nuevos… Muchos cambios físicos, recuerdos muy vivos y un bebé muy pequeño.
Como digo, no recuerdo en qué momento se obró el cambio. Qué día fue que me levanté y ya no pensé en mi embarazo o en los días siguientes al nacimiento del niño. Empecé a olvidar pequeñas cosas como, por ejemplo, el peso y talla de mi hijo los primeros meses, o cuándo empezó a tomar más cantidad de biberón.
Creo que fue este verano, en torno a los 9 ó 10 meses del niño. Físicamente me estabilicé casi completamente, me sentí de nuevo dueña de mi cuerpo y mi hijo parecía cada vez más niño y menos bebé. Pienso que haber recuperado la sensación de que mi cuerpo es mío ha influído mucho, pues sin duda fue lo que más me marcó durante el embarazo.
¿Qué os parece? ¿Cuándo dejásteis de sentir que estábais recién paridas?.