Siguiendo las indicaciones de la pediatra, el viernes por la noche empezamos con los cereales sin gluten y justo este fin de semana le ha dado a mi hijo por pasárselo chillando. El domingo menos que el sábado, pero también sufrimos bastantes gritos. Y, además, tiene más gases de lo habitual.
Este trío cereales-chillidos-gases me lleva a pensar que puedan guardar relación entre sí.
Es cierto que cuando chilla no parece que esté incómodo, ni dolorido; parece que lo hace, simplemente, porque está probando su garganta (¡y nuestra paciencia!). Pero la relación entre los cereales y los gases parece evidente.
No tenemos la impresión de que los cereales le estén sentando mal. No devuelve, no tiene diarrea ni estreñimiento, parece que regurgita algo menos y se los toma que es un gusto, le encantan. 
¿Qué opinais?. ¿Es normal que al introducir un alimento nuevo en la dieta tenga más gases dado que de por sí es un niño muy “gaseoso”?. 
¿Pura coincidencia?.