España ganó el Mundial y al 99% del país anoche le dió un parraque. Como a mi no y he estado muy calladita todo lo que ha durado el Mundial, me toca explicar cómo lo he vivido y qué opino del tema. 
Creo que a mi me ocurren dos cosas. La primera, que lo que más me importa en esta vida es mi hijo. Y todo lo que suponga que a mi hijo le impidan dormir o le despierten cuando lleva dos horas dormido con gritos alcohólicos me pone de una mala leche increíble. Y, en segundo lugar, que aunque no me disgusta el fútbol, no entiendo a santo de qué esté desparrame, este éxtasis colectivo, cuando tenemos el patio como lo tenemos.

El sábado este que jugó España, mi hijo tenía todavía el sueño ligero cuando una panda de perturbados le sacaron de los brazos de Morfeo chillando y haciendo ruido como si no hubiera mañana. La pena que sentí yo viéndole llorar desconsoladamente, con una cara de susto que pa qué, agarrado a mi pelo, eso no me lo compensa a mi ni un Mundial ni media docena. Ese mismo sábado empecé a desear que perdierámos de una vez y la gente dejara de pegar el coñazo.

Seré una aguafiestas. Mis padres siempre fueron muy estrictos conmigo con el tema de que no hay que molestar a los demás. Si quieres celebrar una fiesta de órdago, pues muy bien, pero no te pongas debajo de mi casa a pegar berridos. Manda huevos que la gente se asome a las terrazas a dar por el culo a los vecinos, sin importar si hay bebés durmiendo, si hay gente que trabaja a turnos, si hay enfermos, si a alguien se le acaba de morir un familiar o simplemente pasan del fútbol ampliamente… cuando justo en la acera de enfrente tenemos uno de los parques más grandes de todo Madrid, que basta con cruzar para ya poder gritar y hacer lo que te venga en gana, como si te quieres dar de cabezazos contra un árbol o tirarte al estanque de cabeza.  Creo que no hay derecho a que la gente de los bajos tenga que aguantar petardos y tracas que tiembla todo el edificio y creo que no hay derecho a robarle las pizzas a un pizzero como hicieron la semana pasada, aprovechando el momento o a que quieras salir de tu casa a Urgencias y una panda de imbéciles no te dejen pasar o se pongan a torear tu coche, con el peligro que eso conlleva.
Sobre el fútbol en sí, no me disgusta. En su momento fui muy forofa, ya he contado que el día que el Madrid ganó la 7ª me emocioné muchísimo. Pero, desde luego, ni se me pasó por la cabeza darle el coñazo a nadie., ¿es que sólo sabemos festejar molestando a los demás?. Así que poco a poco me fui desinflando, me fui dando cuenta de lo que acompaña al fútbol no me gusta, de que no me identifico para nada con el perfil de aficionado medio y, por tanto, no me siento parte de esa España profunda de fútbol y toros que tan flaco favor nos hace por ahí fuera.
Sobre esta graaaan unidad que tenemos ahora, lo siento, pero no sólo no me creo nada, sino que como lo piense mucho a lo mejor hasta me cabreo. Unidad habría que tener para poner un poco de cordura en todo lo que está pasando en la política de este país, para plantar cara a lo que están haciendo con nosotros. Pero para eso no, para eso no tenemos ni ganas. Bien, entonces yo no tengo ganas de celebrar nada con esta gente con la que, lamentablemente, no tengo nada que ver.
A pesar de que la retransmisión de este año ha sido sin duda grandísima, no he parado de oír chorradas a más no poder. ¿El sueño de un país?. Pues sí que nos conformamos con poco… ¿Ejemplo de qué?. Vamos a ver, vamos a ver. Que son grandes deportistas nadie lo pone en duda. Pero nada más. Ejemplo de futbolistas, lo que queramos. Ejemplo de personas, con todos mis respetos, no. Y no quiero incidir mucho en el tema porque me pongo nerviosita, pero a muchos futbolistas mejor que no los sienten en una rueda de prensa porque no saben ni hablar, no sé qué estarían haciendo ahora si no fuera porque son unos magos del balón. Así que yo, desde mi humilde opinión, creo que un ejemplo de persona admirable sería Saramago, cuyo reciente fallecimiento ha pasado sin pena ni gloria, y que mucho me temo que la mitad de los que anoche estaban rasgándose las camisetas no saben ni quién es. ¿Qué va a subir la natalidad?. Pues espero que sea de gente que ya andaba buscando un niño y esta noche acierten, porque muy mal hay que estar para echar esta noche un kiki alegre sin pensar en las consecuencias…
En fin, una cosa no quita la otra, el partido fue emocionante, a pesar de lo que hemos sufrido con el bebito los días de partido me alegro de haber ganado y si no hubiéramos tenido que estar velando constantemente por su sueño lo hubiéramos podido disfrutar mucho más. El saldo ha sido positivo: he conseguido contenerme y no bajar a la calle a meterle a alguien la vuvuzela por salva sea la parte, que ganas no me han faltado. No me puedo quejar.
Ale, ya me podeis poner verde hoy, que os lo he puesto en bandeja. ¡Teneis vía libre!.