Al nacer, mi hijo dormía mucho y muy profundamente. Y a pesar de que todos los médicos y enfermeras me insistían en despertarle porque tenía que comer cada tres horas, no había nada que pudiéramos hacerle para que despertara y mamara. Así que no es de extrañar que la lactancia materna no funcionara, aunque yo ahora digo que no funcionaba ni la materna ni la artificial, porque su único interés era dormir.
Esa etapa le duró no más de 3/4 semanas. A partir del mes se volvió todo lo contrario. ¡No dormía nada!. En aquel entonces leí un libro muy inspirador y divertido, “Manual de instrucciones del bebé”, y ahí proponían llevar un control de las horas que dormía el bebé, para ver cuáles eran sus patrones de sueño y cuánto dormía realmente a diario. Así que empecé a anotar las horas que dormía y las tomas que hacía. 
Los resultados fueron pasmosos porque la media diaria era de 10 horas. ¡Con razón estaba yo destrozada!. En todos los manuales, todas las revistas, te dicen que un recién nacido duerme unas 16 -18 horas diarias y yo me preguntaba qué leches le pasaba al mío, que muchos días ni siquiera llegábamos a las 9 horas. Y, por supuesto, esas 10 horas de media se repartían a lo largo de todo el día, especialmente sobre las 17h, que solía echarse una siesta de dos horitas de la que no había nadie que le despertara.
Afortunadamente, sobre los dos meses y medio empezó a dormir unas 5 ó 6 horas del tirón por la noche. Se dormía sobre las 23.30h hasta las 4 de la mañana, se tomaba un biberón y se volví a dormir hasta las 9h o las 10h. Eso sí, durante el día, nada de nada. Quizá una cabezadita en el carro si salíamos a la calle (con el permiso de las nevadas, ventiscas y diluvios varios que hemos tenido) pero nada más. Agotador.
Y ahora, con cinco meses, han cambiado las tornas completamente. ¡Qué cosas!, ahora tengo que decir “¡cómo duerme este niño!“. Mi madre siempre me decía que yo con cinco meses empecé a dormir mucho y que son fases de que tienen los bebés, igual que la alimentación. Desde luego con mi hijo así ha sido. Llevamos unas cuantas semanas que hace unas cuatro o cinco siestas diarias de entre 30 y 90 minutos. Y por la noche, ¡11 horas del tirón!. La única pega que pongo (que siempre se puede tener alguna) es que se está acostando muy pronto y levantando también muy temprano. He intentado acostarle más tarde, pero pronto se pone a llorar desconsoladamente para que le dejemos dormir, así que a las 21h, como muy tarde, está en su cunita, hasta la mañana siguiente.
¡Menuda suerte que tengo!.¡Toquemos madera para seguir así de bien!.